pensar diferente no es delito

"No hay que confundir conocimiento reflexivo de lo ajeno con una sujeción mental de las ideas ajenas, de la que muy lentamente estamos aprendiendo a librarnos." (Raúl Prebisch)

Mes: abril, 2013

98 años de silencio

Este miércoles 24 de abril del presente año se conmemoran los 98 años de un genocidio olvidado por la historia. Este día representa la exigencia de justicia, memoria y reconocimiento del primer genocidio del siglo XX, el genocidio armenio.

Todo empezó a finales del siglo XIX, cuando el Sultán Abdul Hamid II, mejor conocido como el Sultán Rojo por la sangre derramada bajo su mandato; decide masacrar a 300 000  individuos. El argumento fue el de homogenizar a la población otomana a través del exterminio de la población cristiana, la población armenia. Justamente, las masacres se dieron a causa de la intolerancia de los musulmanes turcos fundamentalistas, pues no aceptaban la presencia del cristianismo (inclusive cuando esta población  llevaba más de un milenio viviendo en el área de la Anatolia). Lamentablemente, este fue solo el comienzo.

A principios del siglo pasado en 1909, el movimiento político en contra del califato nació a las afueras de Estambul. Se trataba de los Jóvenes Turcos. La población armenia, ilusamente, se esperanzó en dicho movimiento para así poner un alto a las atrocidades cometidas por el Sultán. Por ello, en los Jóvenes Turcos se concentró el apoyo de los armenios.

Pocos años después en 1913, los Jóvenes Turcos lanzan un Golpe de Estado y así el líder Taleat se adjudica el poder. Sucesivamente se pone en marcha la estrategia de exterminio de los “disidentes”,  la causa de las patologías del Imperio Otomano. Para ellos, los disidentes eran los armenios (los mismos que los apoyaron antes de entrar al poder), pues se les culpó de estar “aliados” con los rusos que atacaban por el este. Tras la entrada a la Primera Guerra Mundial en 1915 por parte del Imperio Otomano, y estando los ojos del mundo puestos en las trincheras europeas de l’Alsace-Lorraine; los Jóvenes Turcos llevarían a cabo un genocidio que culminará en la muerte de más de 1 500 000 armenios a las espaldas del mundo entero. Irónicamente, el Estado de los Jóvenes Turcos mutiló a una población que demostró apoyo antes de la entrada al poder: traición, mentira e injusticia en su máximo esplendor.

Primero se arrestaron, exiliaron y aniquilaron a los representantes de mayor importancia y los intelectuales armenios. Luego, todos los hombres y jóvenes armenios fueron obligados a formar parte de las tropas otomanas, donde serían engañados, desarmados y fusilados. Así, las tropas otomanas se encargaron de invadir las ciudades como Kars, Zeitun o Van, donde estaban los niños, mujeres y ancianos, la población más vulnerable. Los que no fueron asesinados o crucificados en las calles, fueron sacados de sus casas y deportados a los desiertos de Siria, donde morirían lentamente de sed,  hambre, cansancio o por una simple bala en la cabeza.

La población armenia fue testigo de una de las  masacres más grandes del siglo XX. Peor aún, de la negación de dichas masacres, una de las peores en la historia de la humanidad.

Efectivamente, tras 98 años de conmemoración del genocidio armenio, el Estado Turco se niega hoy en día, a aceptar y reconocer las atrocidades cometidas por sus antepasados otomanos. Numerosos Estados han reconocido el genocidio armenio e incluso presidentes como el ex mandatario francés Nicolás Sarkozy han puesto en marcha leyes en contra de la negación del genocidio armenio, pero todo sigue igual: los turcos argumentan mintiendo. Aseguran que las muertes de armenios se dieron durante la guerra civil y que nunca se dictó un exterminio tal cual.

El Estado turco se encuentra ante una situación deplorable, donde su negacionismo y su veneración insensata al pasado otomano, le cierran las puertas para entrar a la Unión Europea.

En cuanto a la población armenia, hoy es una identidad transnacional. Esto se debe a que los sobrevivientes al genocidio migraron a distintos lugares del mundo como Líbano, Francia, Estados Unidos o Argentina; creando una diáspora armenia que cuenta con más de 10 millones de personas alrededor del mundo (mientras que la República de Armenia cuenta con menos de 4 millones de personas). La población armenia es hoy, un ejemplo de resistencia y supervivencia, que recuerda y lucha por el reconocimiento de sus antepasados incluso cuando la historia misma los olvida.

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¡El genocidio armenio no se olvida, se exige justicia, respeto y dignidad para todos los armenios asesinados por los turcos!

Si desean apoyar a la causa armenia y saber más del tema les dejo este enlace: http://www.armenian-genocide.org/

Alexi Vicken Kayayan Alvarado

El reciclaje en China, el otro lado de la moneda

En los últimos años, China se ha vuelto famosa por la producción masiva de artículos electrónicos. Paralelamente, China es hoy en día el país que más recicla productos de esta índole.  El reciclaje de artículos electrónicos es difícil y tedioso: se deben separar (manualmente) todos los metales “importantes” de televisores, computadoras, radios, impresoras, lavadoras, celulares y cuanta basura electrónica nos podamos imaginar. Cuando me refiero a  metales “importantes” hablo de oro, cobre, plata, aluminio y otros metales preciosos que necesitan dichos productos. Cabe recalcar que todos estos metales son extraídos en las mineras destructoras en África donde niños y jóvenes trabajan bajo condiciones inhumanas, o bien en mineras de capital canadiense o gringo en países latinoamericanos destrozando el medio ambiente. Se dice que el reciclaje en China ha sido el nuevo milagro económico en los pueblos cercanos a Guangdong, pasan de ser pueblos principalmente agrícolas, a pueblos dedicados al reciclaje.  Sin embargo ¿hasta que punto el reciclaje electrónico es un “beneficio” para la población?

Presento en este humilde blog -que quizás nadie lea- un estudio de caso del pueblo de Liusha en la ciudad de Puning, del cantón de Guangdong; en donde tuve la oportunidad de ver con mis propios ojos el otro lado de la moneda del reciclaje.

Como se mencionó anteriormente, los artefactos electrónicos poseen metales preciosos de mucho valor que posteriormente pueden ser comercializados por la población de Liusha, pero no todo es color rosa. Al separar los metales bajo diversos procesos, los recicladores se encuentran con plomo, mercurio, cromo, cadmio y otros productos químicos nefastos para el medio ambiente y sobre todo para la salud del ser humano. El aire de Liusha se ve contaminado por la incineración de tablas de circuitos, el agua está contaminada en plomo y cromo. Así, se contaminan también todas las plantaciones agrícolas de los alrededores, los peces de los ríos se enferman por cantidades exuberantes de plomo en el agua: se crea un trastorno entero en la cadena trófica.

El pueblo de Liusha se ha convertido tanto en un cementerio de basura electrónica, como en un cementerio de personas. Según el traductor con el que estaba, Liusha es hoy, no solo uno de los lugares donde más se recicla, sino también uno de los pueblos con las tasas más altas de cáncer en China. Lamentablemente, no poseo números provenientes de censos oficiales para respaldar lo dicho por el traductor. Sin embargo la contaminación existe y afecta al ser humano, esto es un hecho imposible de refutar.

Dejo aquí, un par de fotos que  logré tomar en el lugar y que evidencian las condiciones en las que vive mucha gente en Liusha:

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Puede que sea un negocio muy rentable y que millones de personas del sur-este chino se han empoderado económicamente. No obstante, estas labores se dan bajo condiciones de insalubridad y de explotación que perjudican directamente en la salud de muchas personas y al medio ambiente en general: las personas trabajan y guardan toda la basura electrónica en sus casas. El reciclaje de productos electrónicos y sus efectos son propios de esta era globalizada apoyada en el neoliberalismo, en donde la innovación luego de ser obsoleta se convierte en destrucción. Los países occidentales, hartos de la basura electrónica y la tediosa labor de reciclarla, exportan su basura a China, para que la mano de obra barata lleve a cabo esas labores y consigan aparte de dinero, una enfermedad terminal.

El motivo de este escrito es para reflexionar dos veces cuando queramos adquirir un nuevo producto electrónico. Todo tiene un efecto -el consumo salvaje tiene varios.

-Vicken Kayayan