El reciclaje en China, el otro lado de la moneda

por vickenk92

En los últimos años, China se ha vuelto famosa por la producción masiva de artículos electrónicos. Paralelamente, China es hoy en día el país que más recicla productos de esta índole.  El reciclaje de artículos electrónicos es difícil y tedioso: se deben separar (manualmente) todos los metales “importantes” de televisores, computadoras, radios, impresoras, lavadoras, celulares y cuanta basura electrónica nos podamos imaginar. Cuando me refiero a  metales “importantes” hablo de oro, cobre, plata, aluminio y otros metales preciosos que necesitan dichos productos. Cabe recalcar que todos estos metales son extraídos en las mineras destructoras en África donde niños y jóvenes trabajan bajo condiciones inhumanas, o bien en mineras de capital canadiense o gringo en países latinoamericanos destrozando el medio ambiente. Se dice que el reciclaje en China ha sido el nuevo milagro económico en los pueblos cercanos a Guangdong, pasan de ser pueblos principalmente agrícolas, a pueblos dedicados al reciclaje.  Sin embargo ¿hasta que punto el reciclaje electrónico es un “beneficio” para la población?

Presento en este humilde blog -que quizás nadie lea- un estudio de caso del pueblo de Liusha en la ciudad de Puning, del cantón de Guangdong; en donde tuve la oportunidad de ver con mis propios ojos el otro lado de la moneda del reciclaje.

Como se mencionó anteriormente, los artefactos electrónicos poseen metales preciosos de mucho valor que posteriormente pueden ser comercializados por la población de Liusha, pero no todo es color rosa. Al separar los metales bajo diversos procesos, los recicladores se encuentran con plomo, mercurio, cromo, cadmio y otros productos químicos nefastos para el medio ambiente y sobre todo para la salud del ser humano. El aire de Liusha se ve contaminado por la incineración de tablas de circuitos, el agua está contaminada en plomo y cromo. Así, se contaminan también todas las plantaciones agrícolas de los alrededores, los peces de los ríos se enferman por cantidades exuberantes de plomo en el agua: se crea un trastorno entero en la cadena trófica.

El pueblo de Liusha se ha convertido tanto en un cementerio de basura electrónica, como en un cementerio de personas. Según el traductor con el que estaba, Liusha es hoy, no solo uno de los lugares donde más se recicla, sino también uno de los pueblos con las tasas más altas de cáncer en China. Lamentablemente, no poseo números provenientes de censos oficiales para respaldar lo dicho por el traductor. Sin embargo la contaminación existe y afecta al ser humano, esto es un hecho imposible de refutar.

Dejo aquí, un par de fotos que  logré tomar en el lugar y que evidencian las condiciones en las que vive mucha gente en Liusha:

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Puede que sea un negocio muy rentable y que millones de personas del sur-este chino se han empoderado económicamente. No obstante, estas labores se dan bajo condiciones de insalubridad y de explotación que perjudican directamente en la salud de muchas personas y al medio ambiente en general: las personas trabajan y guardan toda la basura electrónica en sus casas. El reciclaje de productos electrónicos y sus efectos son propios de esta era globalizada apoyada en el neoliberalismo, en donde la innovación luego de ser obsoleta se convierte en destrucción. Los países occidentales, hartos de la basura electrónica y la tediosa labor de reciclarla, exportan su basura a China, para que la mano de obra barata lleve a cabo esas labores y consigan aparte de dinero, una enfermedad terminal.

El motivo de este escrito es para reflexionar dos veces cuando queramos adquirir un nuevo producto electrónico. Todo tiene un efecto -el consumo salvaje tiene varios.

-Vicken Kayayan

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