Análisis de las Ciencias Sociales Guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX a partir de la sociología de Pierre Bourdieu

por vickenk92

Por Vicken Kayayan

 

Las ciencias sociales latinoamericanas de la segunda mitad del siglo XX se han caracterizado generalmente por ser polémicas y controversiales en temas políticos. La mayoría de ciencias sociales latinoamericanas han mantenido posturas políticas de izquierda, anti-militares y por ende en contra de las dictaduras tan conocidas en la región durante el siglo XX. El caso de las ciencias sociales guatemaltecas no es muy diferente. Justamente, numerosos científicos sociales guatemaltecos incluso tomaron las armas para luchar contra las injusticias que notaban en sus estudios académicos. Por ejemplo, entre estos científicos sociales revolucionarios tenemos al antropólogo indigenista Joaquín Noval quien fue parte incluso del PGT (Partido Guatemalteco del Trabajo). Más o menos en la misma época, “del otro lado del charco”, en Francia, surgía un pensador famoso y emblemático para las ciencias sociales en general, Pierre Bourdieu.

Bourdieu nace en Francia en 1930 y muere en el 2002, estudio Filosofía, trabajo en el Collège de France. Tuvo prácticas de campo en Argelia donde hizo notar su rico análisis etnológico y antropológico, aunque más tarde se dedicara a pleno en la sociología. Bourdieu consagró gran parte de su tiempo a analizar el verdadero qué hacer del sociólogo y de las ciencias sociales en general. Es más, en 1968 elaboró el libro El oficio del sociólogo, el cual será de mucha ayuda para este ensayo, pues da una definición y una casi-guía para crear un verdadero análisis sociológico llevando a cabo una unión entre la reducción metodológica del positivismo y la teorización abstracta del funcionalismo.

Claramente el ambiente de las ciencias sociales guatemaltecas era muy diferente al de las ciencias sociales en Europa. Por ende, resulta interesante preguntarse: ¿Qué análisis puede realizarse sobre las ciencias sociales guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX, a partir de la sociología de Pierre Bourdieu? La respuesta a esta pregunta no resultaría de mucho agrado para las ciencias sociales guatemaltecas, pues claramente, su característica revolucionaria y comprometida con ideologías políticas la dejan, según el punto de vista de Pierre Bourdieu, sin valor sociológico académicamente hablando; en otras palabras no son más que “filosofías sociales”, “sociologías espontáneas” y/o “sociologías proféticas”.

–          Premisa 1: Las ciencias sociales guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX no pudieron alejarse de una filosofía social y una opinión pública revolucionaria.

Para Pierre Bourdieu un postulado básico para el buen “qué hacer” de las ciencias sociales es separar totalmente la opinión pública o común del discurso científico. Para ello, es necesario entonces alejarse de la “filosofía social”. En otras palabras ser lo más objetivos posible, evitar lo políticamente correcto y por ende, no tener una postura ideológica/filosófica que altere el análisis científico en las ciencias del hombre.

En efecto, tal como Bourdieu lo dijo: “La vigilancia epistemológica se impone particularmente en el caso de las ciencias del hombre, en las que la separación entre la opinión común y el discurso científico es más imprecisa que en otros casos. […] la familiaridad con el universo social constituye el obstáculo epistemológico por excelencia para el sociólogo, porque produce continuamente concepciones o sistematizaciones ficticias, al mismo que tiempo que sus condiciones de credibilidad” (Bourdieu 2002:27)

Clara está entonces la necesidad de un alejamiento de la opinión pública para poder hacer un análisis propiamente sociológico. Sin embargo, el caso de la sociología guatemalteca y las ciencias sociales en general, de la segunda mitad del siglo XX no cumple con este parámetro tan importante para Bourdieu. Manifiestamente, la mayoría de científicos sociales importantes de Guatemala tuvieron cierto involucramiento (en distintos grados) con la lucha armada revolucionaria y movimientos de izquierda. Por ejemplo, el famoso antropólogo guatemalteco Joaquín Noval, a partir de los años 1960’s comenzó a formar parte de la lucha armada revolucionaria. Para demostrarlo, podemos hacer hincapié en Richard Adams y su escrito Joaquín Noval como Indigenista, Antropólogo y Revolucionario (2000), este antropólogo estadounidense trabajó en Guatemala en los años 1950’s y conoció personalmente al guatemalteco. En su obra cuenta: “Noval se encauzó en dos hechos instrumentales: el desarrollo de la población indígena y el desarrollo de la revolución. Cuando operaba como un guerrillero revolucionario, sus escritos estaban intelectualmente más preocupados con los amplios procesos sociales y revolucionarios.” (Adams 2000: 8)

Así mismo, menciona “Por 1962 él [refiriéndose a Noval] había estado largamente involucrado en la acción política con el PGT y había sido nombrado jefe de la comisión militar del Partido. […] Parece que el compromiso total con el trabajo revolucionario clandestino empezó cerca de 1963. Durante sus años en San Carlos, había llegado a ser una figura central en el PGT y aparentemente sintió que era tiempo de dedicarse al trabajo clandestino. Aunque muchos de los escritos de Noval utilizan la antropología como género, no es sorprendente que el discurso refleje el punto de vista de un indigenista radical. Él había formulado largamente sus principales argumentos en estos términos. […] en 1958 escribió un ensayo furioso en el cual dejaba claro que el gobierno había fracasado en sus responsabilidades de desarrollar la sociedad indígena y guatemalteca, y la necesidad de buscar alguna otra estrategia más allá de la súplica. En «Las ciencias sociales ante el problema indígena» (1962) su paciencia con el estado guatemalteco había terminado. A través de cómo veinte páginas maldice al gobierno por su falta total de iniciativa para tomar alguno de los pasos necesarios para afrontar los problemas de la división étnica en el país.” (Adams 2000: 33)

Como se menciona en la cita anterior, Joaquín Noval utilizó su calidad de antropólogo para generar material académico, pero este se basaba en sus ideologías políticas y sobre todo en una aplicación política y hasta militante en  el Partido Guatemalteco del Trabajo que tenía y tiene en la actualidad inclinaciones políticas de izquierda sindical y revolucionaria. El hecho de “maldecir” en un ensayo quita totalmente la objetividad y por ende, según Bourdieu, el carácter propiamente sociológico a sus trabajos. Estos pasan de ser algo académico/sociológico, a una “argumentación” o “justificación” para mantener la lucha insurgente contra el gobierno. Cabe mencionar que Noval no fue el único científico social que se adentró en las armas o el activismo político, muchos otros como Marco Antonio Flores o el famoso Edelberto Torres-Rivas fueron parte del PGT. Es más, el muy conocido historiador Severo Martínez Peláez también fue militante del Partido Guatemalteco del Trabajo sin embargo luego  viajó a México como exiliado político, en donde recibió mucho apoyo en la Universidad Autónoma de México.

No es de mucha dificultad darse cuenta que si tomamos como referencia a Bourdieu, las ciencias sociales guatemaltecas tenían un desfase muy notorio, este desfase era la inclinación por la lucha armada, así como una utilización exagerada de la opinión pública del sector anti-militar para generar material académico. Sin embargo, toda la culpa no la tienen los científicos sociales. El contexto nacional era muy parecido al contexto internacional (a nivel político): la polarización entre el mundo capitalista y el mundo comunista, cada uno respaldado por súper-potencias (de un lado los Estados Unidos y del otro la Unión Soviética); lo mismo ocurría en Guatemala, se estaba con los militares y la oligarquía guatemalteca o se estaba en contra y por ello era tachado como insurgente, revolucionario y/o comunista. Por la falta de apoyo de un sector (el de derecha) a las ciencias sociales, las mismas se tornaron hacia la izquierda, pues representaban un mayor papel y tenían una mayor influencia. Aparte, es necesario recalcar la generalización que ocurrió en el sector de la derecha conservadora, pues ser científico social equivalía a ser comunista, cosa totalmente falsa. Estas falsas ideas continúan hasta hoy en día ya pasado el conflicto armado (fácil es darse cuenta por qué las ciencias sociales en Guatemala nunca han tratado campos como la organización empresarial o la industria).

Acabamos de ver cómo desde el ojo de Bourdieu, las ciencias sociales guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX, caían en el desfase de la filosofía social por su falta de objetividad causada por un compromiso con la política y la resistencia. Lamentablemente, desde la sociología al estilo de Bourdieu, estos factores le quitan mérito y renombre a las ciencias sociales por el hecho que hay demasiada familiaridad con el universo social y esto conlleva a que se creen análisis pobres sobre fenómenos sociales. Por ende, toda noción que se tiene del “mundo de la vida” es algo no-científico, pues todos se fundamentan en las funciones sociales que cumple (buena razón por la cual Bourdieu detestaba al funcionalismo y lo llamaba “sociología tradicional”).

A continuación analizaremos otro desfase, a partir de la sociología de Bourdieu,  sobre las ciencias sociales guatemaltecas, muy relacionado a este tema: el casamiento con teorías específicas que a pesar de sus variedades presentaban un análisis familiar (la teoría marxista, el materialismo histórico y el indigenismo).

–          Premisa 2: Las ciencias sociales guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX se casarón con teorías concretas

Para evitar caer en lo que Bourdieu llamó “sociología espontánea” no solo había que ser objetivo, también se debía evitar a toda costa una fidelidad a cualquier teoría en específico. Para nuestro autor, la verdadera sociología es aquella que rescata la mayor cantidad de teorías posibles para generar un análisis más completo. Ojo, no se recomienda una recopilación sin sentido de teorías que traten un tema parecido, se trata de dar una visión más completa sobre el tema, conocer los desfases de cada teoría para poder complementar con otras.

Según Bourdieu, el casarse con una teoría en particular hace que nuestro análisis sociológico carezca no sólo de objetividad si no de la lógica del descubrimiento, pues es necesario encontrar cosas nuevas y para ello es necesario estudiar a la totalidad. Tal como él mismo lo dice en El Oficio del Sociólogo: “La obediencia incondicional a un organon de reglas lógicas tiende a producir un efecto de «clausura prematura», al hacer desaparecer, como lo diría Freud, «la elasticidad en las definiciones», o como lo afirma Carl Hempel, «la disponibilidad semántica de los conceptos» que constituye una de las condiciones del descubrimiento, por lo menos en ciertas etapas de la historia de una ciencia o del desarrollo de una investigación.” (Bourdieu 2002:21)

Sin embargo, esto no era el caso de las ciencias sociales guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX, es más, esto era algo insólito. Justamente, la mayoría de científicos sociales guatemaltecos estaban influenciados por el materialismo histórico, es decir la teoría marxista. Así mismo, esta corriente se vio influenciada y reforzada primeramente por el Indigenismo, promovido por el Instituto Indigenista de 1949 creado durante el gobierno de Juan José Arévalo. Este Instituto fue el primero en promover un análisis social sobre Guatemala y sobre todo la situación del indígena, que luego sería retomada por la teoría marxista. La teoría marxista pondría en conflicto la dualidad ladino-indígena y se basaría en ella para hacer material académico.

Naturalmente, numerosos científicos sociales tomaron esta postura. Es más, si analizamos a dos grandes autores como Carlos Guzmán Böckler y Severo Martínez Peláez que crearon obras de suma importancia como Guatemala: una interpretación histórico-social  y La Patria del Criollo respectivamente; podemos notar la fidelidad total de los autores hacia el materialismo histórico y la teoría marxista en general. Inclusive, si analizamos el artículo de Edelberto Torres-Rivas titulado “Severo Martínez y Carlos Guzmán: 35 años después”, podemos encontrar esta fidelidad de una forma curiosa: “Pese a su tesitura intelectual la filiación marxista en ambos es de diversa envergadura. Digámoslo de una vez. En el trabajo de Carlos Guzmán Böckler esa orientación permanece enmascarada y, en ocasiones contradicha. Más que marxista, porque el texto tiene una voz de denuncia, es revolucionario. El de Martínez tiene una plena pretensión marxista, pero de un marxista incomunicado.” (Torres-Rivas 2006:11)

Claramente, ambos tenían inclinaciones hacia la teoría marxista y basaron en ellas su análisis. Sin embargo, también recibieron críticas por ello: “Dos rasgos califican la polémica que produjeron ambos libros en su primer momento. Uno, que ella se realizó en el interior del materialismo histórico de aquel momento, eurocéntrico y dogmático, muchos marxistas sin marxismo; y el otro, que el debate se enredó, casi siempre, en el laberinto de la política contingente, entre militantes de diversa intensidad. […] El primer rasgo se produjo más en relación con el libro de Severo Martínez y el segundo, respecto al texto de Carlos Guzmán”. (Torres-Rivas 2006:12)

Entonces, analizando estos hechos, desde el ojo de Bourdieu las ciencias sociales guatemaltecas sufrían el mal de la “sociología espontánea”, basándose en una teoría concreta y específica, para más, una teoría abstracta, complicada y dialéctica como lo es la teoría marxista. El problema es que las ciencias del hombre en Guatemala se basaron al pie de la letra en discursos de carácter pseudo-científicos sin fundamentos teóricos, con una serie de datos asumidos. Por ejemplo el libro de Severo Martínez La Patria del Criollo basa el análisis en el racismo creado por la diferencia de poder económico y político entre los ladinos y los indígenas. Para ello, el autor tomó como base al historiador criollo Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán. Sin embargo, es fácil darse cuenta del carecimiento de teoría pues se intenta dar una interpretación del presente a través de textos de siglos anteriores. Claramente, hay una extenuante recopilación de fuentes bibliográficas, pero es evidente la falta de teoría para enlazar la realidad del pasado con la realidad del presente guatemalteco.

Lo complicado en este caso, desde la sociología de Bourdieu, es que dos textos bases de las ciencias sociales guatemaltecas se basan en teorías concretas y únicamente en ellas. Por lo mismo, las generaciones que le seguirán cometerán el mismo error de afiliarse con una teoría y no salir jamás de ella. Las ciencias sociales prácticamente cavaban su propia tumba (no solo a nivel político, sino también a nivel de importancia académica pues la “mono-teoría” quita mérito, según la sociología de Bourdieu, a la investigación, básicamente quita el carácter científico). En este caso, la “mono-teoría” plasmó la causa de todos los problemas sociales, económicos y políticos, en la diferencia de poder, de propiedad y de dominación entre los ladinos sobre los indígenas.

No está de más relacionar lo visto en la premisa primera y en la segunda, pues claro está que la relación es significativa: se toma a la teoría marxista como base de las ciencias sociales y estas se casan con extrema fidelidad a ella. Al mismo tiempo, esto se ve reforzado no solo por la inexistencia de un apoyo del sector de derechas hacia las ciencias sociales, también por la necesidad de las ciencias del hombre para darse a escuchar y el camino más atractivo pareció ser el de la revolución y la insurgencia, por lo que el comprometimiento en la política y la militancia en el PGT fue algo claro y casi-indiscutible para los científicos sociales guatemaltecos de la segunda mitad del siglo XX. Analizaremos a continuación otro aspecto importante que puede categorizar a las ciencias sociales guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX como “espontáneas”.

–          Premisa 3: La crítica interna en las ciencias sociales de la segunda mitad del siglo XX hace notar un carácter “espontáneo”.

Las ciencias sociales de Guatemala durante esta época tuvieron ciertos debates internos. Sobre todo, debates relacionados a la posición política que debían tener las ciencias sociales: ¿Debían ser radicales e insurgentes? ¿Debían ser más neutrales, modernizadoras pero con una consciencia social presente que induzca el cambio progresista? Esta clase de preguntas eran la base de las críticas, que llegaron a ser “insultos” entre los científicos sociales. Estas críticas se dieron sobre todo entre Joaquín Noval, Carlos Guzmán Böckler, el francés Jean-Loup Herbert y Severo Martínez Peláez.

Las críticas se daban obviamente por las distintas posturas de los autores, posturas obtenidas por la experiencia vivida. Las causas de las críticas entre estos autores se resumían especialmente en el estatus que tenían  los autores en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Estas críticas e “insultos académicos” se dieron sobre todo y en mayor medida entre Carlos Guzmán y Joaquín Noval. Cabalmente, Richard Adams lo describe: “Sea cual fuere la razón que llevó a Noval de nuevo a San Carlos, lo cierto es que el principal incentivo para este ímpetu en la escritura fue la presencia de Carlos Guzmán Böckler y Jean-Loup Herbert. Ellos se habían afirmado en el programa de humanidades de la Universidad de San Carlos, y le habían lanzado, junto con Flores Alvarado, una serie de ataques altamente críticos. […] Noval acusó a Guzmán Böckler de utilizar su cátedra para que los estudiantes no apoyaran el esfuerzo unificado bajo el PGT. […] También se molestó [refiriéndose a Joaquín Noval] cuando Guzmán Böckler rehusó permitirle que hablara en la USAC.” (Torres-Rivas 2006:35)

Como podemos ver, en un principio Noval tenía una presencia importante en la USAC, cosa que aprovechó para incorporar estudiantes al PGT. Sin embargo, cuando llegó Guzmán Böckler de Francia con Herbert, tomó un mayor control en la USAC por su mejor formación académica (no está de más mencionar que Noval nunca estudió la antropología en una institución académica, aprendió de los estadounidenses estructuralistas que estudiaron la región del sur de México y Guatemala: Sol Tax, Richard Adams, Oscar Lewis, entre otros). Por ende, las relaciones de poder se hicieron notar también en las críticas. Al final, las críticas se resumen a la posición en el “mundo de la vida” de los autores: Noval criticaba a Guzmán Böckler, pues en su posición como militante activo, necesitaba más apoyo estudiantil en el PGT, mientras que Guzmán Böckler criticaba a Noval por su falta de estudios académicos, su preparación y su posición de activista.

El punto aquí, es analizar si por esa característica, las ciencias sociales guatemaltecas de esta época serían categorizadas como “espontáneas” según El Oficio del Sociólogo. Si leemos brevemente a Bourdieu encontramos rápidamente su postura: “Si la sociología espontánea renace instintivamente y bajo disfraces tan diferentes en la sociología científica, es sin duda porque los sociólogos que buscan conciliar el proyecto científico con la afirmación de los derechos de la persona-derecho a la libre actividad y a la clara conciencia de la actividad- o que, sencillamente, evitan someter su práctica a los principios fundamentales de la teoría del conocimiento sociológico, tropiezan inevitablemente con la filosofía ingenua de la acción y de la relación del sujeto con la acción, que obligan a defender, en su sociología espontánea de los sujetos sociales, la verdad vivida de su experiencia de la acción social” (Bourdieu 2002:32)

Bourdieu enfatiza en la necesidad de evitar crear material académico a partir de la experiencia en el “mundo de la vida” o como él lo llama “la acción social”. Podemos decir entonces que las ciencias sociales guatemalteca de la segunda mitad del siglo XX caen en la categoría de “espontáneas”, claro según El Oficio del Sociólogo y el paradigma bourdieusiano; debido a la crítica extrema a nivel interno del mismo gremio a partir de las experiencias tanto académicas (nivel o grado) como revolucionarias de cada autor. Sin embargo, es necesario explicar la diferencia de contextos que regían a las ciencias sociales tanto guatemaltecas, como occidentales.

Premisa4: La diferencia de contextos puede explicar la postura de las ciencias sociales guatemaltecas a diferencia de las ciencias sociales occidentales de la segunda mitad del siglo XX.

No es muy difícil imaginarse que el contexto de las ciencias sociales de Guatemala era, es y será muy diferente al de las ciencias sociales en Francia, Estados Unidos o Inglaterra; las que Bourdieu criticaba por su falta de carácter epistemológico. Para comenzar, en occidente se creó la ciencia social, es más Guatemala previo a los años 1950’s no era más que un territorio en el que científicos sociales extranjeros, sobre todo estadounidenses, estudiaron a la otredad, y sobre todo a las etnias indígenas.  En Guatemala, los primeros estudios sociales producidos en el territorio nacional salieron hasta que el Instituto Indigenista se creó en 1949. Es más, si analizamos los escritos de Joaquín Noval podemos encontrar valiosa información que nos puede servir para contextualizar a las ciencias sociales de esta época. En este caso en Las ciencias sociales ante el problema indígena publicado en 1962, podemos contextualizarnos apropiadamente: “Por otra parte, parece ser que en Guatemala no hay instituciones científicas interesadas en abordar, con fines aplicados, el estudio de las sociedades indígenas actuales. […] El Instituto de Antropología e Historia se han consagrado a la arqueología y la historia. En esta institución no está representada ninguna de las disciplinas que estudian a las sociedades indígenas del presente y su sección de etnología no está organizada como un centro de estudios, sino simplemente como una sala de exposiciones. […] La Universidad de San Carlos no cuenta con ningún centro formalmente organizado para hacer estudios sociales, académicos (teóricos) ni aplicados, ni tiene escuelas que enseñen profesionalmente las ciencias sociológicas y antropológicas.” (Noval 1962:2)

Claro está que las ciencias sociales guatemaltecas para la época en la que Bourdieu escribía El Oficio del Sociólogo no estaban desarrolladas. Se encontraban en una fase preliminar, se estaban prácticamente creando. Es obligatorio precisar que la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala fue creada hasta 1974 y no fue hasta 1986 que se creó el Instituto de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Arqueológicas. Estamos frente a unas ciencias sociales que estaban aún “en pañales” a comparación de las ciencias sociales en Francia o el mundo occidental en general.

Como mencionamos, en Francia y el mundo occidental en general, las ciencias sociales estaban muy desarrolladas, más de lo debido para Bourdieu. En efecto, tras analizar el apartado “Esbozo de una sociología de la tentación positivista en sociología” del Oficio del Sociólogo, podemos observar que una de las preocupaciones de Bourdieu era la organización excesiva y la burocratización dentro de las Ciencias Sociales, cada vez habían más y más Institutos de Investigación que competían entre sí y que prácticamente saturaban un mercado de material académico en ciencias sociales. Para más, la institucionalización excesiva generaba relaciones de poder dentro de las ciencias sociales, por ejemplo el analista de datos que contrata a estudiantes como consultores para pasar encuestas. Lo curioso es que el analista quiere tratar con gente, pero el mismo no deja que las personas que realmente tratan con la gente estén presentes en la elaboración de los instrumentos. Otro ejemplo son los estudiantes contratados como transcriptores, son ellos los que escuchan realmente a las personas hablar, los analistas que poseen un rango en la institución de mayor jerarquía, no se preocupan en el audio y las emociones que las personas puedan sacar al hablar, lo cual obviamente nos daría información relevante.

El sentido común se hace presente en este punto: los contextos tan diferentes entre las ciencias sociales de Guatemala y las del mundo occidental conlleva a una preocupación diferente. En el caso de las ciencias sociales guatemaltecas, la falta de una institución y material teórico, reforzado por un Estado militar opresor que reprimía a la opinión pública en general y se tornó en contra de las ciencias sociales, estas tuvieron la necesidad de buscar una teoría de respuesta frente a este contexto, cosa por la que la teoría marxista tuvo un gran triunfo en este caso.  Quizás no sea hasta hoy con la gran cantidad de ONG’s que la investigación social se empieza a institucionalizar y burocratizar en Guatemala. Vemos como el tema se va complicando y como quizás no sea posible ni ético criticar tan fuertemente a las ciencias sociales guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX, inclusive como veremos Bourdieu también tuvo un papel en la sociología comprometida.

Premisa 5: Bourdieu fue también un activista político y opinó sobre temas sociales.

Ciertamente, Bourdieu criticó a la sociología comprometida por su falta de objetividad. Sin embargo, Bourdieu enfatizaba en que la sociología también tenía un rol en la política debido a la importancia que puede generar el material académico en la opinión pública, pero la sociología no debía fundamentarse en esa opinión. Sin embargo, Bourdieu fue también un personaje que participó en la política francesa, por ejemplo en 1995, tras diversas huelgas obreras en París, Bourdieu comentó en el diario Libération un artículo llamado “Combatir a la tecnocracia en su propio terreno”. Aquí, Bourdieu critica a la élite económica francesa y su intrusión en la política, recuerda a sus lectores que la política se da gracias a la educación cívica y es este civismo mismo que puede generar cambios positivos en la política y por ende en la economía.

En este caso, nos damos cuenta que Bourdieu también opinó (¿hacía entonces lo que tanto criticó?), llamó al sistema económico actual como el Leviatán, dejando notar su influencia en la filosofía; propuso un nuevo sistema basado en el deber político de cada individuo. Cosas de sumo interés pero, ¿caería esto acaso en la categoría de “sociología espontánea”? Quizás este tipo de opiniones florecen cuando la situación socio-económica y política es más crítica (como en el caso guatemalteco).

Conclusión:

En el presente ensayo hemos analizado, a partir de Pierre Bourdieu y especialmente su obra El Oficio del Sociólogo, varios desfases de las ciencias sociales guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX. Tales desfases se resumen al casamiento con teorías específicas (en este caso con el marxismo), un leve alejamiento de la opinión pública que demuestra la falta de objetividad y la creación de material académico a partir de la experiencia en el mundo. Sin embargo, también se analizó las diferencias de contexto que pueden representar un porqué de las diferencias entre el qué hacer de las ciencias sociales guatemaltecas de la época y de las ciencias sociales del mundo occidental.

A través de este ensayo se demostró cómo el compromiso extremo de las ciencias sociales con el movimiento revolucionario resulta en un fallo académico por lo que no se cree material sociológico y científico tal cual. Sin embargo, siempre se recordó en el ensayo que la diferencia de contextos explica por qué se tomó la posición que se tomó. Por lo tanto, no puede hacérsele un análisis tan crítico a las ciencias sociales guatemaltecas si ni siquiera tenían un pasado fortalecido y rico en teoría académica y en distintas ramas. Es más, se mostró que el propio Bourdieu también participaba en la creación opiniones públicas y tenía un activismo político importante. Giménez lo dice de forma clara y concisa: “El paradigma sociológico bourdieusiano es extraordinariamente polifacético y complejo, por lo que resulta punto menos que imposible exponerlo cabalmente dentro de los estrechos límites de un artículo.” (Giménez 1997:1) Bourdieu es un autor de suma importancia que necesita ser estudiado a mayor profundidad, en este ensayo se utilizaron “pedacitos” de su teoría. A pesar de su muerte, Bourdieu sigue siendo un personaje emblemático para las ciencias sociales.

Referencias bibliográficas:

–          Adams, R. 2000. Joaquín Noval como Indigenista, Antropólogo y Revolucionario. Cuadernos de Pensamiento Universitario. Editorial Universitario. Universidad de San Carlos de Guatemala. Guatemala. 52pp. https://docs.google.com/file/d/0BzFMOr10EFDoQ2NyMnoxQlRncVE/edit?pli=1

–          Bourdieu, P. 12/12/1995. “Combatir a la tecnocracia en su propio terreno”. Libération. París, Francia [Traducido al español por O.Fernández]

–          Bourdieu, P. et al. 2002. El Oficio del Sociólogo.  Siglo XXI Editores. Buenos Aires, Argentina. 376 pp.

–          Giménez, G. 1997. “La Sociología de Pierre Bourdieu”. Instituto de Investigaciones Sociales. UNAM. México. 23pp.

–          Noval, J. 1962. “Las ciencias sociales ante el problema indígena”. Guatemala Indígena 5. Guatemala. Pp. 5-27.

–          Torres-Rivas, E. 2006. “Severo Martínez y Carlos Guzmán: 35 años después”.  Revista de la Universidad de San Carlos. Julio/Septiembre n.1. Guatemala. 9-20Pp. https://docs.google.com/file/d/0BzFMOr10EFDoZDNzaDlqVG5uX2M/edit

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