Interpretación sociológica de la migración árabe en Guatemala.

por vickenk92

 

migración

La migración árabe hacia Latinoamérica surge a partir de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Cuando nos referimos a dichos migrantes hablamos de personas nacidas en Líbano, Siria, Palestina y Jordania que emprendieron la travesía hacia el sub-continente. En general, hablamos de tres grandes olas de la migración árabe a esta región:

  1. La primera que va desde finales del siglo XIX hasta la crisis económica de la década de los treinta: en esta etapa la migración árabe a América Latina aumenta aceleradamente por problemas en el Imperio Otomano.
  2. La segunda que va de la década de los treinta a la Segunda Guerra Mundial: época en la que la migración árabe desciende sustancialmente.
  3. Una última ola que abarca desde la década de los sesenta hasta el siglo XXI: la migración vuelve a aumentar por conflictos políticos en los países de origen (1948; 1967 en Palestina y 1975 en Líbano).[1]

Muchos de los recién-llegados al continente no conocen el idioma español –o portugués en el caso brasileiro. Asimismo, las doctrinas religiosas de los árabes son distintas a las prácticas religiosas del área latinoamericana (donde la religión católica domina hasta el último tercio del siglo XX): tenemos árabes maronitas, ortodoxos (sobre todo en la primera y segunda ola migratoria) y musulmanes (principalmente en la tercera ola). A pesar de las adversidades socio-culturales, es gracias al factor económico que los migrantes y sus descendientes logran integrarse en las sociedades latinoamericanas. Por lo general, los árabes se instalan en países como México, Argentina, Brasil y Colombia; esto no significa que Guatemala quede excluida del proceso. Si bien la comunidad árabe no es tan significativa en el país como en Honduras o El Salvador, su presencia es innegable.

Por ello, es preciso preguntarnos: ¿Cómo ha sido el proceso histórico de la migración árabe en Guatemala y cuáles son sus características principales hoy en día?

Para responder a dicha problemática dividimos este ensayo en dos grandes apartados. En una primera parte se demuestra cómo durante la primera etapa migratoria los árabes constituían una migración “indeseada” por el Estado de Guatemala -comparada con la migración europea. Pese a ello, veremos en la segunda parte que los descendientes de los antiguos inmigrantes logran integrarse dentro de la burguesía nacional y las capas dominantes del país, mientras que los llegados más recientemente se enfrentan a un proceso de integración más complejo y dificultoso.

  1. La migración no-deseada.

Durante los años de la primera ola migratoria (finales del siglo XIX hasta la década de los treinta), América Latina atraviesa una etapa de transición económica. En base a ideas traídas de occidente –sobre todo de Europa- en diferentes países latinoamericanos se pretende modernizar el territorio a través de procesos tanto tecnológicos como demográficos y raciales. Efectivamente, se puede observar en países como Brasil que expresamente se desean inmigrantes europeos que puedan trabajar como braseros o que puedan ejercer en el territorio actividades que propicien el crecimiento económico. Esto conlleva a migraciones masivas, por ejemplo en 1877 arribaron al territorio brasileiro más de 13 000 personas de origen italiano.[2]

Ahora bien, el caso guatemalteco es similar y a la vez particular. La época a la que aquí aludimos corresponde a una serie de cambios políticos de las reformas liberales. En realidad éstas no hacen más que acentuar el carácter feudal de la economía interna del país, haciéndose notar en el agro y sobre todo en las plantaciones del café. Curiosamente, para dicho cultivo fueron migrantes/extranjeros provenientes de Europa quienes controlaban las plantaciones. Claramente hablamos de los migrantes alemanes que dominaban la economía agro-exportadora del momento. Las facilidades propiciadas a éstos por el Estado guatemalteco eran obvias: se les otorgaban grandes extensiones de tierra, mano de obra gratuita indígena y ellos conseguían por su parte los créditos necesarios en Frankfurt (básicamente tenían a la mano los tres factores de producción: Tierra, Trabajo y Capital). Para tal fenómeno, Sergio Tischler adopta acertadamente la categoría de Yunkerización que define a este curioso sistema de fincas alemanas en Guatemala que utilizaba el trabajo forzado indígena –propiciado mediante leyes- para hacer grandes cantidades de dinero[3].

El deseo del Estado de Guatemala por inmigrantes europeos no se limita a  finalidades económicas o de modernización, también existen finalidades fenotípicas o “raciales”.  La época colonial deja en Guatemala ciertos estereotipos que manifiestan un sistema pigmentocrático, en donde lo “blanco” (europeo) significa lo decente, lo moderno y lo bueno[4]. Tal como lo plantea el Premio Nobel Miguel Ángel Asturias, Guatemala necesita de migrantes europeos no sólo para incentivar la economía, sino también para mejorar fenotípicamente a la población indígena:

“Recordando los signos degenerativos del indio y la descripción que de su aspecto físico y psíquico se hizo, deben buscarse en las razas que se han de traer, las siguientes cualidades, sobre otras, para contrapesar sus deficiencias y defectos: talla y peso superiores; ochenta y dos grados de ángulo facial, aproximadamente; raza blanca, sanguíneo-nerviosa (temperamento propio para las alturas y zonas tórridas). […] En Suiza, Bélgica, Holanda, Baviera, Wutemberg y el Tirol, pueden encontrarse ejemplares que reúnan las condiciones mencionadas. Este remedio radical atacará en su causa las enfermedades que socavan al organismo indígena.”[5]

Lo anterior indica que indudablemente Guatemala deseaba a toda costa la inmigración europea -para contra restar el problema indígena[6]. Este es un deseo que no ocurre por la inmigración árabe. Para comenzar, no está de más regresar a las causas estructurales e históricas que diferencian ambas migraciones. Mientras que unos venían de países ricos, con preparación académica y con capital; otros venían de países pobres, azotados por gobiernos autoritarios, sin dinero y sin educación alguna.

Durante la época aquí estudiada, los libaneses, palestinos y sirios vivían sometidos al autoritarismo brutal del Imperio Otomano. Las autoridades otomanas (turcas) oprimían a todo aquel que no profesara el Islam; a mediados del siglo XIX prohibieron a personas cristianas o judías tener tierra propia dentro del Imperio[7]. Las autoridades turcas cometieron incluso el primer genocidio del siglo XX entre 1915-1919: el genocidio armenio sumando más de un millón y medio de muertes.[8] De igual manera, añadido a la represión política, existía un sistema feudal basado en el Califato y una pobreza extrema en el medio oriente. Así, los migrantes árabes salen de sus tierras con finalidades distintas a la de los europeos: no se busca la riqueza, se busca salir de la pobreza.

Por lo mismo las actividades en América Latina son distintas entre ambas migraciones. Mientras los europeos se van al sector agrícola a ser grandes terratenientes y agro-exportadores, los árabes se dedican al comercio ambulante en las principales ciudades y al establecimiento de pequeños almacenes. El hecho de dedicarse al comercio ambulante nunca fue bien visto ni por la sociedad ni por las autoridades estatales: “no cuidar mucho de su aspecto físico y vivir en condiciones infrahumanas, son algunos elementos que contribuyeron a forjar una imagen negativa de estas comunidades. A consecuencia de ello, el término «turco» que se había utilizado a comienzos de su inmigración para identificarlos, por arribar a suelo americano con pasaporte turco, toma una connotación peyorativa; se convierte en sinónimo de rechazo y exclusión.”[9]

Lamentablemente para los primeros migrantes árabes en Guatemala, el desprestigio no se queda en el imaginario social urbano, legalmente quedaba prohibida su estadía en el país. El 30 de enero de 1936 durante el mandato del dictador militar Jorge Ubico se publica la Ley de Extranjería, en donde se prohíbe la entrada y estadía “De los individuos, cualquiera que sea su nacionalidad, de raza turca, siria, libanesa, árabe, griega, palestina, armenia, egipcia, afgana, indú [hindú], búlgara, rusa […].”[10]. Según Roberto Marín esto trae como consecuencia que numerosos migrantes árabes en el país migren a otros países centroamericanos como Honduras y El Salvador.[11]

Podemos decir entonces que la diferencia máxima entre ambos procesos migratorios (europeo-árabe) radica en que la primera fue una inmigración deseada e impulsada por el Estado, mientras que la segunda fue una inmigración de “sub-alternos”, sin políticas de sustento. Por tanto, Guatemala hace frente a una migración indeseada en el período de finales del siglo XIX hasta la década de los treinta.

  1. Asimilación y división socio-económica

Como  se mencionó anteriormente, la actividad económica del migrante árabe era el comercio, ya sea ambulante o en pequeños almacenes. “A principios de siglo […] se habían instalado varios comercios propiedad de palestinos en lo que entonces se llamaba El Portal del Señor, pero que ya era también conocido como El Portal de los Turcos (donde hoy está el Palacio Nacional), por el origen de la mayoría de los propietarios.”[12]

Vemos pues que a pesar de las imposiciones puestas a los migrantes árabes, estos logran tener un éxito económico moderado entre 1910 y 1920. Esto conlleva a cambios esenciales para las siguientes generaciones: tienen acceso a educación universitaria y pueden comenzar a mecanizar, tecnificar e industrializar sus actividades económicas en la rama textil durante la década de los treinta y cuarenta. Por ejemplo tenemos a la familia Safie dueña de la Fábrica de telas La Estrella, de suma importancia para toda Centroamérica. Otras familias como los Zibara y Abularach también crean en esta época –y mantienen hasta hoy en día- diversas fábricas textiles.[13]

Los descendientes de los primeros migrantes árabes crearon un movimiento modernizador principiante en la industria textil. Tal como Raúl Prebisch comenta, es necesaria la importación de bienes de capital, la exportación de los productos y también generar ventas internamente para tener procesos modernizadores que sustituyan la importación de bienes de consumo. Las industrias textiles cumplen esas funciones: se importa maquinaria europea o estadounidense, se exporta a los países vecinos, pero sobre todo se consume internamente.[14]

Es importante destacar que paralelamente al proceso de industrialización de los comercios árabes, la cantidad de migrantes de esta región decrece (en la segunda ola): las fronteras se cierran por la crisis económica mundial. Lastimosamente no se poseen datos para Guatemala, pero al ver el caso de Argentina podemos observar similitudes en el discurso: en 1930 arribaron a suelo argentino 4704 árabes, mientras que en 1932 arribaron 306 árabes.[15] En Guatemala, el decrecimiento migratorio mezclado con la presencia de una reducida comunidad árabe, obliga a los descendientes a asimilarse a la cultura guatemalteca, a contraer matrimonio con guatemaltecos o guatemaltecas de clases sociales altas (alianzas estratégicas), a adoptar nombres castizos, a practicar el catolicismo, etc. Los descendientes se integran enteramente a la sociedad urbana de la clase alta guatemalteca[16]. Esto puede comprobarse al ver la composición de ciertos grupos de poder, como la Cámara de Comercio de Guatemala (afiliados del CACIF). Al observar los apellidos de la Junta Directiva de tal entidad nos encontramos con personas de descendencia árabe: Lic. Jorge Eduardo Briz Abularach (Presidente de la Cámara de Comercio) y el General Ismael Segura Abularach (Vocal Suplente), ambos pertenecientes la familia Abularach, una de las familias árabes más poderosas del país.[17]Estos casos son de suma importancia pues revelan la inserción total de estas primeras familias árabes en la élite guatemalteca hasta el punto de ocupar puestos presidenciales en un grupo de poder o pertenecer incluso al Ejército de Guatemala.

Los escritos de autores como Torres-Rivas pueden llevarnos a un análisis más profundo que puede aplicarse a los descendientes de los migrantes árabes como nuevos burgueses. Un rasgo esencial es la falta de disputa por un poder político contra la clase oligarca terrateniente (los descendientes árabes no se interesaron en la política nacional hasta la década de los noventa y el siglo XXI). Esto es un efecto muy conocido de la época post-Segunda Guerra en donde la nueva burguesía se caracteriza por no tener una organización política o ideológica adecuada para hacer presión en la toma de decisiones en el poder[18]. Las tesis de Stavenhagen están también en lo correcto para el caso aquí estudiado: la burguesía de descendientes árabes se complementa con la clase oligarca terrateniente, ambos se benefician con el sistema ya establecido que les permite tener acceso a una mano de obra más barata. La categoría de “descendientes árabes” o “Guatemaltecos de origen árabe” puede ser considerada como un eufemismo de una nueva clase dominante.[19]

Posteriormente, la tercera generación de los llegados en la primera o segunda ola migratoria (hijos de los descendientes directos de los primeros árabes) comienzan a interesarse en la política en la década de los noventa y el siglo XXI: Emilio Saca Dabdoud es elegido como diputado por el PAN en 1996, Emilio Táger Castillo (también del PAN) gana las elecciones de 2008-2012 como alcalde de Petén.[20] Más recientemente tenemos el caso del diputado Pedro Muadi de origen libanés que incluso ocupó la presidencia del Congreso entre 2013-2014.[21] Dos aclaraciones son necesarias en este punto:

1. Que estas personas de origen árabe se afilien a partidos como el PAN (de ideología de derecha) nos confirma su posición e integración total en la clase alta guatemalteca.

2. Que personas con orígenes árabes lleguen al poder no significa que actúen en pro de los nuevos migrantes árabes o la comunidad misma.

Regresando al contexto histórico, es necesario aquí hacer algunas indicaciones. Habiendo tratado la primera y segunda ola de la inmigración árabe al país y a sus descendientes –ya guatemaltecos-, es conveniente examinar la tercera etapa: la nueva ola migratoria.

Los eventos históricos desencadenantes de la tercera ola son varios y cumplen un orden cronológico: el establecimiento del Estado de Israel en 1948, la guerra en Palestina en 1967 y la guerra en Líbano en 1975. A partir de aquí, más y más árabes musulmanes-palestinos comienzan a emigrar a Guatemala. No obstante estos últimos, a diferencia de los descendientes de la primera y segunda ola migratoria, mantienen costumbres más arraigadas, conservan el idioma árabe, construyen sus propios centros ceremoniales (una mezquita en 1996)[22], consumen comida árabe y tratan de mantener una solidaridad muy fuerte entre ellos. Existen redes de apoyo que permiten a los recién llegados integrarse en la comunidad musulmana fácilmente (a nivel de trabajo, casa, religión, entre otros)[23].  Estos nuevos migrantes no son todos palestinos, aumenta también el número de migrantes libaneses pues en 1975 estalla la guerra interna entre maronitas y musulmanes en aquel país. Estas nuevas generaciones de migrantes poco tienen que ver con las generaciones anteriores. Estos últimos, como ya mencionamos, pertenecen a la clase dominante mientras que los neo-árabes-guatemaltecos poseen ingresos definitivamente menores y se enfrentan a procesos dificultosos de integración (sobre todo los palestinos musulmanes como veremos más adelante).

Hay una división socio-económica marcada que no permite englobar a todos los migrantes árabes, que integre a los viejos árabes, sus descendientes, a los recién llegados, a los musulmanes y cristianos. Sin embargo esto no significa que todos los árabes más recientes vivan en condiciones precarias, actualmente se encuentran en la 19 calle de la zona 1 comerciando distintos bienes de consumo. Obtienen ganancias significativas que permiten por una parte enviar remesas a sus países de origen[24] y por otra, invertir en el territorio nacional. Por ejemplo, se dan inversiones importantes en el sector inmobiliario, tales son los casos de los edificios Dubai Center y Atlantis construidos por dos migrantes palestinos residentes en el país desde la década de los setenta.[25] De hecho, muchos de los árabes de la tercera etapa migratoria han creado grandes fortunas y sus negocios se expanden más allá del comercio: tenemos el ejemplo del mismo palestino dueño de uno de los edificios ya mencionados, que a la vez es dueño del Banco Inmobiliario y es uno de los más grandes exportadores de cardamomo del país[26]. Cabe mencionar que se han creado asociaciones como la Asociación Árabe Guatemalteca[27], en donde la mayoría de miembros son hijos de los descendientes o los descendientes directos de los llegados durante la primera o segunda etapa de inmigración. Unos pocos miembros son musulmanes de la tercera etapa y se dice que han existido internamente contradicciones culturales que ponen en manifiesto quiénes han estado más expuestos a un proceso de secularización y quiénes no.[28]

Esto se debe a que cada generación proviene de un contexto histórico distinto, unos se vieron obligados por cuestiones demográficas y económicas a apartarse de su identidad árabe, mientras que otros la mantuvieron bajo estigmas y prejuicios -que aumentaron aún más con los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001. Básicamente el islam se ha convertido en el nuevo enemigo del mundo occidental, la islamofobia se propaga alrededor del mundo por lo que muchos palestinos musulmanes se enfrentan a un proceso más complicado de integración en Guatemala.

  1. Conclusiones:

A partir de las distintas fuentes bibliográficas consultadas y las entrevistas a informantes clave podemos realizar algunas conclusiones puntuales. Primero que los descendientes de los migrantes de la primera y segunda ola migratoria árabe se insertan perfectamente en la clase alta guatemalteca, pero al hablar de clase alta excluimos a la oligarquía terrateniente de origen europeo. En efecto, en las obras de Casaús sobre la oligarquía terrateniente no se menciona la inserción de migrantes árabes en las estrategias eugenésicas[29]. Esto puede explicarse por medio del preponderante racismo en Guatemala, en donde los grandes terratenientes pertenecen exclusivamente a una “raza” blanca o superior, son todos descendientes directos de colonizadores españoles o europeos terratenientes llegados en el siglo XIX. Lo mismo ocurre en El Salvador en  donde la familia palestina Simán crea enormes fortunas pero no logra integrarse plenamente en los grupos oligarcas cafetaleros (en su mayoría de origen europeo/español)[30]. Entonces, los descendientes de los migrantes árabes de la primera y segunda ola se insertan en la capa alta burguesa de la sociedad, con un rol comerciante e industrial, no-agrícola. Por lo mismo, podemos decir que estas personas se alejan de sus raíces árabes, pierden su identidad árabe y pasan a ser considerados guatemaltecos.

Como segundo punto podemos concluir que a pesar de la existencia de la Asociación Árabe Guatemalteca, no hay una “comunidad” que integre a todos los individuos de origen árabe, los procesos que enfrentaron los llegados en la primera y segunda ola son muy diferentes a los que enfrentan los de la tercera ola migratoria. Las personas pueden tener orígenes similares pero la estratificación social y económica en el país receptor se hace evidente.

Como último punto podemos decir que la tercera ola de migrantes pasa a ser una nueva inmigración indeseada. Como ya mencionamos la islamofobia se expande alrededor del mundo y Guatemala no queda excluida del proceso. Los medios de comunicación se han encargado de dar falsas interpretaciones de la religión musulmana. Se cree que Islam e Islamismo  significan lo mismo, en realidad es este último término el que hace referencia al fundamentalismo de algunas vertientes del Islam que consideran a la Yihad o “Guerra Santa” como escapatoria en el sistema capitalista occidental. El imaginario social guatemalteco tiene aún falsos prejuicios en contra de estas personas.

Ahora bien, a manera de abrir el debate: a raíz de las migraciones palestinas por causas conflictivas, ¿podemos hablar de una comunidad transnacional palestina que nace desde 1948 hasta nuestros días?

[1] Akmir, A (2009). «Introducción». En Los árabes en América Latina: Historia de una emigración. Madrid: Biblioteca de Casa Árabe. Págs. 1-59.

[2] Prado Jr., Caio (1994). «La formación de fuerza de trabajo libre en Brasil» en La teoría social latinoamericana de Ruy Mauro Marini. Tomo I. UNAM,  México. p.118.

[3]Tischler,S. (2001)Guatemala:Crisisyrevolución.Ocasoyquiebredeunaforma estatal2ªedición.F&Geditores, Guatemala.

[4] González, R (2006) «No somos iguales: La “cultura finquera” y el lugar de cada quien en sociedad en Guatemala».  Centro de Investigación y Docencia Económicas.  http://www.istor.cide.edu/archivos/num_24/dossier3.pdf

[5] Asturias, M.A (2007) Sociología Guatemalteca: El problema social del indio. EDITORIAL UNIVERSITARIA. USAC, Guatemala. p.105.

[6] Agustín Cueva plantea que al analizar los modos de producción de la época, el concepto  “Indio” es también ideológico, es parte de la súper-estructura de dominación racial, económica y social. Se tiene pues una ideología señorial en donde el “Indio” ideológicamente es el simple vasallo. Véase:
Cueva, A (1979) «El uso del concepto de modo de producción en América Latina: algunos problemas teórico» en Procesos políticos en América Latina. México, Editorial Edicol. Págs. 40-59.

[7] González, N.L. (1996) «Los palestinos» en Historia General de Guatemala de Fundación Para la Cultura y el Desarrollo, Tomo V. Guatemala: págs.289-292.

[8]Para más información véase www.genocidioarmenio.org

[9] Akmir, A (2009). «Introducción». En Los árabes en América Latina: Historia de una emigración. Madrid: Biblioteca de Casa Árabe. p.27. (Nótese la ironía del caso: se les denomina como “turcos” cuando estas personas huían del Imperio Turco-Otomano.)

[10] Ministerio de Relaciones Exteriores (1936). Ley de extranjería. Decreto Gubernativo. Tipografía Nacional. Guatemala pág. 7. http://books.google.com.gt/books?id=EWBNAAAAMAAJ&focus=searchwithinvolume&q=5 [En el enlace puede verse una corta parte de la Ley pero no el documento entero].

[11]Marín, R (2009). «Los árabes en Centroamérica». En Los árabes en América Latina: Historia de una emigración de Abdeluahed Akmir. Madrid: Biblioteca de Casa Árabe. Págs. 429-501.

[12] González, N.L. (1996) «Los palestinos» en Historia General de Guatemala de Fundación Para la Cultura y el Desarrollo, Tomo V. Guatemala: p.290.

[13] Marín, R (2009). «Los árabes en Centroamérica». En Los árabes en América Latina: Historia de una emigración de Abdeluahed Akmir. Madrid: Biblioteca de Casa Árabe.  p.478.

[14] Prebisch, R (1994) «La industrialización en América Latina». en La teoría social latinoamericana de Ruy Mauro Marini. Tomo I. UNAM, México: págs. 225-256

[15] Akmir, A (2009). «Introducción». En Los árabes en América Latina: Historia de una emigración. Madrid: Biblioteca de Casa Árabe. p.21.

[16] Ojo, es necesario hacer aquí ciertas aclaraciones: los árabes se insertan en la élite industrial y comerciante pero no se mezclan con la oligarquía terrateniente que como bien Marta Casáus demuestra mantienen un sistema eugenésico más cerrado, mezclándose solo entre descendientes europeos. Para mayor información véase: Casaús, M. (2000) «La metamorfosis del racismo en la élite del poder en Guatemala». Nueva Antropología XVII (58). UNAM. México.  47 págs. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=15905803

[17] Para más véase:http://www.ccg.gt/index.php?option=com_content&view=article&id=113&Itemid=110

[18] Torres-Rivas, E. (1973). Interpretación del desarrollo social centroamericano 3ª  edición. EDUCA,  San José.

[19] Stavenhagen, R. (1994). «7 tesis equivocadas sobre América Latina» en Marini, Ruy Mauro. La teoría social latinoamericana. Tomo II. UNAM,  México Págs. 61-82

[20] Marín, R (2009). «Los árabes en Centroamérica». En Los árabes en América Latina: Historia de una emigración de Abdeluahed Akmir. Madrid: Biblioteca de Casa Árabe.  p.480.

[21] Para más información véase http://www.congreso.gob.gt/perfiles.php?id=192

[22] Nos referimos a la mezquita Al dawa en la zona 9 de la Ciudad de Guatemala. Para más información véase http://mezquitaguatemala.es.tl/Mezquita-Aldawa.htm

[23] Información proveída por hombre nacido en Guatemala de origen palestino-musulmán residente en Guatemala, miembro de la Asociación Árabe Guatemalteca (por razones éticas se conserva el anonimato). Entrevista hecha el 24/05/2014

[24] Información proveída por joven nacido en Guatemala de origen palestino-musulmán, residente en Guatemala (por razones éticas se conserva el anonimato). En la entrevista menciona que su padre al llegar a Guatemala tenía como objetivo hacer 10 000 dólares para enviarlos a su familia en Palestina. Entrevista realizada el 15/05/2013.

[25] Información proveída por hombre libanés residente en Guatemala desde 1987 (por razones éticas se conserva el anonimato). El informante menciona que las inversiones inmobiliarias van desde centros comerciales a condominios. Entrevista realizada el 21/05/2014.

[26] Ibid, ojo, no nos referimos a terrateniente sino a comerciante transnacional de un producto agrícola.

[27] Para mayor información véase www.facebook.com/arabegt

[28] Información proveída por hombre nacido en Guatemala de origen palestino-musulmán residente en Guatemala, miembro de la Asociación Árabe Guatemalteca (por razones éticas se conserva el anonimato). Durante la entrevista el informante mencionó que en ciertas reuniones de la Asociación Árabe Guatemalteca hubo confusiones, pues los árabes cristianos bebían alcohol sabiendo que los miembros de religión musulmana no pueden hacerlo por mandatos religiosos. Sin embargo, menciona que los dilemas se solucionaron rápido y sin problemas. Entrevista realizada el 24/04/2014.

[29] Casaús, M. (1992). Guatemala: Linaje y Racismo. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales: San José. 356 p. (entre la lista de familias oligarcas que el libro menciona no pudo ubicarse ningún apellido árabe).

[30] Paige, J. M. (1997). Coffee and power revolution and the rise of democracy in Central America. Cambridge, Mass. London: Harvard University Press.

 

Referencias bibliográficas:

– Akmir, A (2009). En Los árabes en América Latina: Historia de una emigración. Introducción de Abdeluahed Akmir Biblioteca de Casa Árabe, Madrid. Págs. 1-59.

– Asturias, M.A (2007) Sociología Guatemalteca: El problema social del indio. EDITORIAL UNIVERSITARIA. USAC, Guatemala. p.105.

– Casaús, M. (1992). Guatemala: Linaje y Racismo. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales: San José. 356 p

– Casaús, M. (2000) «La metamorfosis del racismo en la élite del poder en Guatemala». Nueva Antropología XVII (58). UNAM. México.  47 págs. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=15905803

– Cueva, A (1979) «El uso del concepto de modo de producción en América Latina: algunos problemas teórico» en Procesos políticos en América Latina. México, Editorial Edicol. Págs. 40-59.

– González, N.L. (1996) «Los palestinos» en Historia General de Guatemala de Fundación Para la Cultura y el Desarrollo, Tomo V. Guatemala: págs.289-292.

– González, R (2006) «No somos iguales: La “cultura finquera” y el lugar de cada quien en sociedad en Guatemala».  Revista Dossier. Centro de Investigación y Docencia Económicas. http://www.istor.cide.edu/archivos/num_24/dossier3.pdf

– Marín, R (2009). «Los árabes en Centroamérica». En Los árabes en América Latina: Historia de una emigración de Abdeluahed Akmir. Madrid: Biblioteca de Casa Árabe. Págs. 429-501.

– Ministerio de Relaciones Exteriores (1936). Ley de extranjería. Decreto Gubernativo. Tipografía Nacional. Guatemala pág. 7. http://books.google.com.gt/books?id=EWBNAAAAMAAJ&focus=searchwithinvolume&q=5

– Paige, J. M. (1997). Coffee and power revolution and the rise of democracy in Central America. Cambridge, Mass. London: Harvard University Press.

– Prado Jr., Caio (1994). «La formación de fuerza de trabajo libre en Brasil» en La teoría social latinoamericana de Ruy Mauro Marini. Tomo I. UNAM,  México. p.118.

– Prebisch, R (1994) «La industrialización en América Latina». en La teoría social latinoamericana de Ruy Mauro Marini. Tomo I. UNAM, México: págs. 225-256

– Stavenhagen, R. (1994). «7 tesis equivocadas sobre América Latina» en Marini, Ruy Mauro. La teoría social latinoamericana. Tomo II. UNAM,  México Págs. 61-82

– Tischler,Sergio (2001)Guatemala:Crisisyrevolución.Ocasoyquiebredeunaforma estatal2ªedición.F&Geditores, Guatemala.

– Torres-Rivas, E. (1973). Interpretación del desarrollo social centroamericano 3ª  edición. EDUCA,  San José.

 

 

Alexi Vicken Kayayan Alvarado

 

[Nota: El siguiente ensayo fue elaborado para el curso de Sociología de América Latina impartido en la Universidad Del Valle de Guatemala, 28/05/2014]

Anuncios