pensar diferente no es delito

"No hay que confundir conocimiento reflexivo de lo ajeno con una sujeción mental de las ideas ajenas, de la que muy lentamente estamos aprendiendo a librarnos." (Raúl Prebisch)

Conflicto Israel-Palestina: ¿Cómo se vive en Guatemala?

DCIM100GOPRO Foto Stand With Us (14 de agosto)

Enlace para acceder al artículo:

Gaza_Cómo se vive en Guatemala_Vicken

 

Vicken Kayayan

Anuncios

Interpretación sociológica de la migración árabe en Guatemala.

 

migración

La migración árabe hacia Latinoamérica surge a partir de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Cuando nos referimos a dichos migrantes hablamos de personas nacidas en Líbano, Siria, Palestina y Jordania que emprendieron la travesía hacia el sub-continente. En general, hablamos de tres grandes olas de la migración árabe a esta región:

  1. La primera que va desde finales del siglo XIX hasta la crisis económica de la década de los treinta: en esta etapa la migración árabe a América Latina aumenta aceleradamente por problemas en el Imperio Otomano.
  2. La segunda que va de la década de los treinta a la Segunda Guerra Mundial: época en la que la migración árabe desciende sustancialmente.
  3. Una última ola que abarca desde la década de los sesenta hasta el siglo XXI: la migración vuelve a aumentar por conflictos políticos en los países de origen (1948; 1967 en Palestina y 1975 en Líbano).[1]

Muchos de los recién-llegados al continente no conocen el idioma español –o portugués en el caso brasileiro. Asimismo, las doctrinas religiosas de los árabes son distintas a las prácticas religiosas del área latinoamericana (donde la religión católica domina hasta el último tercio del siglo XX): tenemos árabes maronitas, ortodoxos (sobre todo en la primera y segunda ola migratoria) y musulmanes (principalmente en la tercera ola). A pesar de las adversidades socio-culturales, es gracias al factor económico que los migrantes y sus descendientes logran integrarse en las sociedades latinoamericanas. Por lo general, los árabes se instalan en países como México, Argentina, Brasil y Colombia; esto no significa que Guatemala quede excluida del proceso. Si bien la comunidad árabe no es tan significativa en el país como en Honduras o El Salvador, su presencia es innegable.

Por ello, es preciso preguntarnos: ¿Cómo ha sido el proceso histórico de la migración árabe en Guatemala y cuáles son sus características principales hoy en día?

Para responder a dicha problemática dividimos este ensayo en dos grandes apartados. En una primera parte se demuestra cómo durante la primera etapa migratoria los árabes constituían una migración “indeseada” por el Estado de Guatemala -comparada con la migración europea. Pese a ello, veremos en la segunda parte que los descendientes de los antiguos inmigrantes logran integrarse dentro de la burguesía nacional y las capas dominantes del país, mientras que los llegados más recientemente se enfrentan a un proceso de integración más complejo y dificultoso.

  1. La migración no-deseada.

Durante los años de la primera ola migratoria (finales del siglo XIX hasta la década de los treinta), América Latina atraviesa una etapa de transición económica. En base a ideas traídas de occidente –sobre todo de Europa- en diferentes países latinoamericanos se pretende modernizar el territorio a través de procesos tanto tecnológicos como demográficos y raciales. Efectivamente, se puede observar en países como Brasil que expresamente se desean inmigrantes europeos que puedan trabajar como braseros o que puedan ejercer en el territorio actividades que propicien el crecimiento económico. Esto conlleva a migraciones masivas, por ejemplo en 1877 arribaron al territorio brasileiro más de 13 000 personas de origen italiano.[2]

Ahora bien, el caso guatemalteco es similar y a la vez particular. La época a la que aquí aludimos corresponde a una serie de cambios políticos de las reformas liberales. En realidad éstas no hacen más que acentuar el carácter feudal de la economía interna del país, haciéndose notar en el agro y sobre todo en las plantaciones del café. Curiosamente, para dicho cultivo fueron migrantes/extranjeros provenientes de Europa quienes controlaban las plantaciones. Claramente hablamos de los migrantes alemanes que dominaban la economía agro-exportadora del momento. Las facilidades propiciadas a éstos por el Estado guatemalteco eran obvias: se les otorgaban grandes extensiones de tierra, mano de obra gratuita indígena y ellos conseguían por su parte los créditos necesarios en Frankfurt (básicamente tenían a la mano los tres factores de producción: Tierra, Trabajo y Capital). Para tal fenómeno, Sergio Tischler adopta acertadamente la categoría de Yunkerización que define a este curioso sistema de fincas alemanas en Guatemala que utilizaba el trabajo forzado indígena –propiciado mediante leyes- para hacer grandes cantidades de dinero[3].

El deseo del Estado de Guatemala por inmigrantes europeos no se limita a  finalidades económicas o de modernización, también existen finalidades fenotípicas o “raciales”.  La época colonial deja en Guatemala ciertos estereotipos que manifiestan un sistema pigmentocrático, en donde lo “blanco” (europeo) significa lo decente, lo moderno y lo bueno[4]. Tal como lo plantea el Premio Nobel Miguel Ángel Asturias, Guatemala necesita de migrantes europeos no sólo para incentivar la economía, sino también para mejorar fenotípicamente a la población indígena:

“Recordando los signos degenerativos del indio y la descripción que de su aspecto físico y psíquico se hizo, deben buscarse en las razas que se han de traer, las siguientes cualidades, sobre otras, para contrapesar sus deficiencias y defectos: talla y peso superiores; ochenta y dos grados de ángulo facial, aproximadamente; raza blanca, sanguíneo-nerviosa (temperamento propio para las alturas y zonas tórridas). […] En Suiza, Bélgica, Holanda, Baviera, Wutemberg y el Tirol, pueden encontrarse ejemplares que reúnan las condiciones mencionadas. Este remedio radical atacará en su causa las enfermedades que socavan al organismo indígena.”[5]

Lo anterior indica que indudablemente Guatemala deseaba a toda costa la inmigración europea -para contra restar el problema indígena[6]. Este es un deseo que no ocurre por la inmigración árabe. Para comenzar, no está de más regresar a las causas estructurales e históricas que diferencian ambas migraciones. Mientras que unos venían de países ricos, con preparación académica y con capital; otros venían de países pobres, azotados por gobiernos autoritarios, sin dinero y sin educación alguna.

Durante la época aquí estudiada, los libaneses, palestinos y sirios vivían sometidos al autoritarismo brutal del Imperio Otomano. Las autoridades otomanas (turcas) oprimían a todo aquel que no profesara el Islam; a mediados del siglo XIX prohibieron a personas cristianas o judías tener tierra propia dentro del Imperio[7]. Las autoridades turcas cometieron incluso el primer genocidio del siglo XX entre 1915-1919: el genocidio armenio sumando más de un millón y medio de muertes.[8] De igual manera, añadido a la represión política, existía un sistema feudal basado en el Califato y una pobreza extrema en el medio oriente. Así, los migrantes árabes salen de sus tierras con finalidades distintas a la de los europeos: no se busca la riqueza, se busca salir de la pobreza.

Por lo mismo las actividades en América Latina son distintas entre ambas migraciones. Mientras los europeos se van al sector agrícola a ser grandes terratenientes y agro-exportadores, los árabes se dedican al comercio ambulante en las principales ciudades y al establecimiento de pequeños almacenes. El hecho de dedicarse al comercio ambulante nunca fue bien visto ni por la sociedad ni por las autoridades estatales: “no cuidar mucho de su aspecto físico y vivir en condiciones infrahumanas, son algunos elementos que contribuyeron a forjar una imagen negativa de estas comunidades. A consecuencia de ello, el término «turco» que se había utilizado a comienzos de su inmigración para identificarlos, por arribar a suelo americano con pasaporte turco, toma una connotación peyorativa; se convierte en sinónimo de rechazo y exclusión.”[9]

Lamentablemente para los primeros migrantes árabes en Guatemala, el desprestigio no se queda en el imaginario social urbano, legalmente quedaba prohibida su estadía en el país. El 30 de enero de 1936 durante el mandato del dictador militar Jorge Ubico se publica la Ley de Extranjería, en donde se prohíbe la entrada y estadía “De los individuos, cualquiera que sea su nacionalidad, de raza turca, siria, libanesa, árabe, griega, palestina, armenia, egipcia, afgana, indú [hindú], búlgara, rusa […].”[10]. Según Roberto Marín esto trae como consecuencia que numerosos migrantes árabes en el país migren a otros países centroamericanos como Honduras y El Salvador.[11]

Podemos decir entonces que la diferencia máxima entre ambos procesos migratorios (europeo-árabe) radica en que la primera fue una inmigración deseada e impulsada por el Estado, mientras que la segunda fue una inmigración de “sub-alternos”, sin políticas de sustento. Por tanto, Guatemala hace frente a una migración indeseada en el período de finales del siglo XIX hasta la década de los treinta.

  1. Asimilación y división socio-económica

Como  se mencionó anteriormente, la actividad económica del migrante árabe era el comercio, ya sea ambulante o en pequeños almacenes. “A principios de siglo […] se habían instalado varios comercios propiedad de palestinos en lo que entonces se llamaba El Portal del Señor, pero que ya era también conocido como El Portal de los Turcos (donde hoy está el Palacio Nacional), por el origen de la mayoría de los propietarios.”[12]

Vemos pues que a pesar de las imposiciones puestas a los migrantes árabes, estos logran tener un éxito económico moderado entre 1910 y 1920. Esto conlleva a cambios esenciales para las siguientes generaciones: tienen acceso a educación universitaria y pueden comenzar a mecanizar, tecnificar e industrializar sus actividades económicas en la rama textil durante la década de los treinta y cuarenta. Por ejemplo tenemos a la familia Safie dueña de la Fábrica de telas La Estrella, de suma importancia para toda Centroamérica. Otras familias como los Zibara y Abularach también crean en esta época –y mantienen hasta hoy en día- diversas fábricas textiles.[13]

Los descendientes de los primeros migrantes árabes crearon un movimiento modernizador principiante en la industria textil. Tal como Raúl Prebisch comenta, es necesaria la importación de bienes de capital, la exportación de los productos y también generar ventas internamente para tener procesos modernizadores que sustituyan la importación de bienes de consumo. Las industrias textiles cumplen esas funciones: se importa maquinaria europea o estadounidense, se exporta a los países vecinos, pero sobre todo se consume internamente.[14]

Es importante destacar que paralelamente al proceso de industrialización de los comercios árabes, la cantidad de migrantes de esta región decrece (en la segunda ola): las fronteras se cierran por la crisis económica mundial. Lastimosamente no se poseen datos para Guatemala, pero al ver el caso de Argentina podemos observar similitudes en el discurso: en 1930 arribaron a suelo argentino 4704 árabes, mientras que en 1932 arribaron 306 árabes.[15] En Guatemala, el decrecimiento migratorio mezclado con la presencia de una reducida comunidad árabe, obliga a los descendientes a asimilarse a la cultura guatemalteca, a contraer matrimonio con guatemaltecos o guatemaltecas de clases sociales altas (alianzas estratégicas), a adoptar nombres castizos, a practicar el catolicismo, etc. Los descendientes se integran enteramente a la sociedad urbana de la clase alta guatemalteca[16]. Esto puede comprobarse al ver la composición de ciertos grupos de poder, como la Cámara de Comercio de Guatemala (afiliados del CACIF). Al observar los apellidos de la Junta Directiva de tal entidad nos encontramos con personas de descendencia árabe: Lic. Jorge Eduardo Briz Abularach (Presidente de la Cámara de Comercio) y el General Ismael Segura Abularach (Vocal Suplente), ambos pertenecientes la familia Abularach, una de las familias árabes más poderosas del país.[17]Estos casos son de suma importancia pues revelan la inserción total de estas primeras familias árabes en la élite guatemalteca hasta el punto de ocupar puestos presidenciales en un grupo de poder o pertenecer incluso al Ejército de Guatemala.

Los escritos de autores como Torres-Rivas pueden llevarnos a un análisis más profundo que puede aplicarse a los descendientes de los migrantes árabes como nuevos burgueses. Un rasgo esencial es la falta de disputa por un poder político contra la clase oligarca terrateniente (los descendientes árabes no se interesaron en la política nacional hasta la década de los noventa y el siglo XXI). Esto es un efecto muy conocido de la época post-Segunda Guerra en donde la nueva burguesía se caracteriza por no tener una organización política o ideológica adecuada para hacer presión en la toma de decisiones en el poder[18]. Las tesis de Stavenhagen están también en lo correcto para el caso aquí estudiado: la burguesía de descendientes árabes se complementa con la clase oligarca terrateniente, ambos se benefician con el sistema ya establecido que les permite tener acceso a una mano de obra más barata. La categoría de “descendientes árabes” o “Guatemaltecos de origen árabe” puede ser considerada como un eufemismo de una nueva clase dominante.[19]

Posteriormente, la tercera generación de los llegados en la primera o segunda ola migratoria (hijos de los descendientes directos de los primeros árabes) comienzan a interesarse en la política en la década de los noventa y el siglo XXI: Emilio Saca Dabdoud es elegido como diputado por el PAN en 1996, Emilio Táger Castillo (también del PAN) gana las elecciones de 2008-2012 como alcalde de Petén.[20] Más recientemente tenemos el caso del diputado Pedro Muadi de origen libanés que incluso ocupó la presidencia del Congreso entre 2013-2014.[21] Dos aclaraciones son necesarias en este punto:

1. Que estas personas de origen árabe se afilien a partidos como el PAN (de ideología de derecha) nos confirma su posición e integración total en la clase alta guatemalteca.

2. Que personas con orígenes árabes lleguen al poder no significa que actúen en pro de los nuevos migrantes árabes o la comunidad misma.

Regresando al contexto histórico, es necesario aquí hacer algunas indicaciones. Habiendo tratado la primera y segunda ola de la inmigración árabe al país y a sus descendientes –ya guatemaltecos-, es conveniente examinar la tercera etapa: la nueva ola migratoria.

Los eventos históricos desencadenantes de la tercera ola son varios y cumplen un orden cronológico: el establecimiento del Estado de Israel en 1948, la guerra en Palestina en 1967 y la guerra en Líbano en 1975. A partir de aquí, más y más árabes musulmanes-palestinos comienzan a emigrar a Guatemala. No obstante estos últimos, a diferencia de los descendientes de la primera y segunda ola migratoria, mantienen costumbres más arraigadas, conservan el idioma árabe, construyen sus propios centros ceremoniales (una mezquita en 1996)[22], consumen comida árabe y tratan de mantener una solidaridad muy fuerte entre ellos. Existen redes de apoyo que permiten a los recién llegados integrarse en la comunidad musulmana fácilmente (a nivel de trabajo, casa, religión, entre otros)[23].  Estos nuevos migrantes no son todos palestinos, aumenta también el número de migrantes libaneses pues en 1975 estalla la guerra interna entre maronitas y musulmanes en aquel país. Estas nuevas generaciones de migrantes poco tienen que ver con las generaciones anteriores. Estos últimos, como ya mencionamos, pertenecen a la clase dominante mientras que los neo-árabes-guatemaltecos poseen ingresos definitivamente menores y se enfrentan a procesos dificultosos de integración (sobre todo los palestinos musulmanes como veremos más adelante).

Hay una división socio-económica marcada que no permite englobar a todos los migrantes árabes, que integre a los viejos árabes, sus descendientes, a los recién llegados, a los musulmanes y cristianos. Sin embargo esto no significa que todos los árabes más recientes vivan en condiciones precarias, actualmente se encuentran en la 19 calle de la zona 1 comerciando distintos bienes de consumo. Obtienen ganancias significativas que permiten por una parte enviar remesas a sus países de origen[24] y por otra, invertir en el territorio nacional. Por ejemplo, se dan inversiones importantes en el sector inmobiliario, tales son los casos de los edificios Dubai Center y Atlantis construidos por dos migrantes palestinos residentes en el país desde la década de los setenta.[25] De hecho, muchos de los árabes de la tercera etapa migratoria han creado grandes fortunas y sus negocios se expanden más allá del comercio: tenemos el ejemplo del mismo palestino dueño de uno de los edificios ya mencionados, que a la vez es dueño del Banco Inmobiliario y es uno de los más grandes exportadores de cardamomo del país[26]. Cabe mencionar que se han creado asociaciones como la Asociación Árabe Guatemalteca[27], en donde la mayoría de miembros son hijos de los descendientes o los descendientes directos de los llegados durante la primera o segunda etapa de inmigración. Unos pocos miembros son musulmanes de la tercera etapa y se dice que han existido internamente contradicciones culturales que ponen en manifiesto quiénes han estado más expuestos a un proceso de secularización y quiénes no.[28]

Esto se debe a que cada generación proviene de un contexto histórico distinto, unos se vieron obligados por cuestiones demográficas y económicas a apartarse de su identidad árabe, mientras que otros la mantuvieron bajo estigmas y prejuicios -que aumentaron aún más con los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001. Básicamente el islam se ha convertido en el nuevo enemigo del mundo occidental, la islamofobia se propaga alrededor del mundo por lo que muchos palestinos musulmanes se enfrentan a un proceso más complicado de integración en Guatemala.

  1. Conclusiones:

A partir de las distintas fuentes bibliográficas consultadas y las entrevistas a informantes clave podemos realizar algunas conclusiones puntuales. Primero que los descendientes de los migrantes de la primera y segunda ola migratoria árabe se insertan perfectamente en la clase alta guatemalteca, pero al hablar de clase alta excluimos a la oligarquía terrateniente de origen europeo. En efecto, en las obras de Casaús sobre la oligarquía terrateniente no se menciona la inserción de migrantes árabes en las estrategias eugenésicas[29]. Esto puede explicarse por medio del preponderante racismo en Guatemala, en donde los grandes terratenientes pertenecen exclusivamente a una “raza” blanca o superior, son todos descendientes directos de colonizadores españoles o europeos terratenientes llegados en el siglo XIX. Lo mismo ocurre en El Salvador en  donde la familia palestina Simán crea enormes fortunas pero no logra integrarse plenamente en los grupos oligarcas cafetaleros (en su mayoría de origen europeo/español)[30]. Entonces, los descendientes de los migrantes árabes de la primera y segunda ola se insertan en la capa alta burguesa de la sociedad, con un rol comerciante e industrial, no-agrícola. Por lo mismo, podemos decir que estas personas se alejan de sus raíces árabes, pierden su identidad árabe y pasan a ser considerados guatemaltecos.

Como segundo punto podemos concluir que a pesar de la existencia de la Asociación Árabe Guatemalteca, no hay una “comunidad” que integre a todos los individuos de origen árabe, los procesos que enfrentaron los llegados en la primera y segunda ola son muy diferentes a los que enfrentan los de la tercera ola migratoria. Las personas pueden tener orígenes similares pero la estratificación social y económica en el país receptor se hace evidente.

Como último punto podemos decir que la tercera ola de migrantes pasa a ser una nueva inmigración indeseada. Como ya mencionamos la islamofobia se expande alrededor del mundo y Guatemala no queda excluida del proceso. Los medios de comunicación se han encargado de dar falsas interpretaciones de la religión musulmana. Se cree que Islam e Islamismo  significan lo mismo, en realidad es este último término el que hace referencia al fundamentalismo de algunas vertientes del Islam que consideran a la Yihad o “Guerra Santa” como escapatoria en el sistema capitalista occidental. El imaginario social guatemalteco tiene aún falsos prejuicios en contra de estas personas.

Ahora bien, a manera de abrir el debate: a raíz de las migraciones palestinas por causas conflictivas, ¿podemos hablar de una comunidad transnacional palestina que nace desde 1948 hasta nuestros días?

[1] Akmir, A (2009). «Introducción». En Los árabes en América Latina: Historia de una emigración. Madrid: Biblioteca de Casa Árabe. Págs. 1-59.

[2] Prado Jr., Caio (1994). «La formación de fuerza de trabajo libre en Brasil» en La teoría social latinoamericana de Ruy Mauro Marini. Tomo I. UNAM,  México. p.118.

[3]Tischler,S. (2001)Guatemala:Crisisyrevolución.Ocasoyquiebredeunaforma estatal2ªedición.F&Geditores, Guatemala.

[4] González, R (2006) «No somos iguales: La “cultura finquera” y el lugar de cada quien en sociedad en Guatemala».  Centro de Investigación y Docencia Económicas.  http://www.istor.cide.edu/archivos/num_24/dossier3.pdf

[5] Asturias, M.A (2007) Sociología Guatemalteca: El problema social del indio. EDITORIAL UNIVERSITARIA. USAC, Guatemala. p.105.

[6] Agustín Cueva plantea que al analizar los modos de producción de la época, el concepto  “Indio” es también ideológico, es parte de la súper-estructura de dominación racial, económica y social. Se tiene pues una ideología señorial en donde el “Indio” ideológicamente es el simple vasallo. Véase:
Cueva, A (1979) «El uso del concepto de modo de producción en América Latina: algunos problemas teórico» en Procesos políticos en América Latina. México, Editorial Edicol. Págs. 40-59.

[7] González, N.L. (1996) «Los palestinos» en Historia General de Guatemala de Fundación Para la Cultura y el Desarrollo, Tomo V. Guatemala: págs.289-292.

[8]Para más información véase www.genocidioarmenio.org

[9] Akmir, A (2009). «Introducción». En Los árabes en América Latina: Historia de una emigración. Madrid: Biblioteca de Casa Árabe. p.27. (Nótese la ironía del caso: se les denomina como “turcos” cuando estas personas huían del Imperio Turco-Otomano.)

[10] Ministerio de Relaciones Exteriores (1936). Ley de extranjería. Decreto Gubernativo. Tipografía Nacional. Guatemala pág. 7. http://books.google.com.gt/books?id=EWBNAAAAMAAJ&focus=searchwithinvolume&q=5 [En el enlace puede verse una corta parte de la Ley pero no el documento entero].

[11]Marín, R (2009). «Los árabes en Centroamérica». En Los árabes en América Latina: Historia de una emigración de Abdeluahed Akmir. Madrid: Biblioteca de Casa Árabe. Págs. 429-501.

[12] González, N.L. (1996) «Los palestinos» en Historia General de Guatemala de Fundación Para la Cultura y el Desarrollo, Tomo V. Guatemala: p.290.

[13] Marín, R (2009). «Los árabes en Centroamérica». En Los árabes en América Latina: Historia de una emigración de Abdeluahed Akmir. Madrid: Biblioteca de Casa Árabe.  p.478.

[14] Prebisch, R (1994) «La industrialización en América Latina». en La teoría social latinoamericana de Ruy Mauro Marini. Tomo I. UNAM, México: págs. 225-256

[15] Akmir, A (2009). «Introducción». En Los árabes en América Latina: Historia de una emigración. Madrid: Biblioteca de Casa Árabe. p.21.

[16] Ojo, es necesario hacer aquí ciertas aclaraciones: los árabes se insertan en la élite industrial y comerciante pero no se mezclan con la oligarquía terrateniente que como bien Marta Casáus demuestra mantienen un sistema eugenésico más cerrado, mezclándose solo entre descendientes europeos. Para mayor información véase: Casaús, M. (2000) «La metamorfosis del racismo en la élite del poder en Guatemala». Nueva Antropología XVII (58). UNAM. México.  47 págs. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=15905803

[17] Para más véase:http://www.ccg.gt/index.php?option=com_content&view=article&id=113&Itemid=110

[18] Torres-Rivas, E. (1973). Interpretación del desarrollo social centroamericano 3ª  edición. EDUCA,  San José.

[19] Stavenhagen, R. (1994). «7 tesis equivocadas sobre América Latina» en Marini, Ruy Mauro. La teoría social latinoamericana. Tomo II. UNAM,  México Págs. 61-82

[20] Marín, R (2009). «Los árabes en Centroamérica». En Los árabes en América Latina: Historia de una emigración de Abdeluahed Akmir. Madrid: Biblioteca de Casa Árabe.  p.480.

[21] Para más información véase http://www.congreso.gob.gt/perfiles.php?id=192

[22] Nos referimos a la mezquita Al dawa en la zona 9 de la Ciudad de Guatemala. Para más información véase http://mezquitaguatemala.es.tl/Mezquita-Aldawa.htm

[23] Información proveída por hombre nacido en Guatemala de origen palestino-musulmán residente en Guatemala, miembro de la Asociación Árabe Guatemalteca (por razones éticas se conserva el anonimato). Entrevista hecha el 24/05/2014

[24] Información proveída por joven nacido en Guatemala de origen palestino-musulmán, residente en Guatemala (por razones éticas se conserva el anonimato). En la entrevista menciona que su padre al llegar a Guatemala tenía como objetivo hacer 10 000 dólares para enviarlos a su familia en Palestina. Entrevista realizada el 15/05/2013.

[25] Información proveída por hombre libanés residente en Guatemala desde 1987 (por razones éticas se conserva el anonimato). El informante menciona que las inversiones inmobiliarias van desde centros comerciales a condominios. Entrevista realizada el 21/05/2014.

[26] Ibid, ojo, no nos referimos a terrateniente sino a comerciante transnacional de un producto agrícola.

[27] Para mayor información véase www.facebook.com/arabegt

[28] Información proveída por hombre nacido en Guatemala de origen palestino-musulmán residente en Guatemala, miembro de la Asociación Árabe Guatemalteca (por razones éticas se conserva el anonimato). Durante la entrevista el informante mencionó que en ciertas reuniones de la Asociación Árabe Guatemalteca hubo confusiones, pues los árabes cristianos bebían alcohol sabiendo que los miembros de religión musulmana no pueden hacerlo por mandatos religiosos. Sin embargo, menciona que los dilemas se solucionaron rápido y sin problemas. Entrevista realizada el 24/04/2014.

[29] Casaús, M. (1992). Guatemala: Linaje y Racismo. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales: San José. 356 p. (entre la lista de familias oligarcas que el libro menciona no pudo ubicarse ningún apellido árabe).

[30] Paige, J. M. (1997). Coffee and power revolution and the rise of democracy in Central America. Cambridge, Mass. London: Harvard University Press.

 

Referencias bibliográficas:

– Akmir, A (2009). En Los árabes en América Latina: Historia de una emigración. Introducción de Abdeluahed Akmir Biblioteca de Casa Árabe, Madrid. Págs. 1-59.

– Asturias, M.A (2007) Sociología Guatemalteca: El problema social del indio. EDITORIAL UNIVERSITARIA. USAC, Guatemala. p.105.

– Casaús, M. (1992). Guatemala: Linaje y Racismo. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales: San José. 356 p

– Casaús, M. (2000) «La metamorfosis del racismo en la élite del poder en Guatemala». Nueva Antropología XVII (58). UNAM. México.  47 págs. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=15905803

– Cueva, A (1979) «El uso del concepto de modo de producción en América Latina: algunos problemas teórico» en Procesos políticos en América Latina. México, Editorial Edicol. Págs. 40-59.

– González, N.L. (1996) «Los palestinos» en Historia General de Guatemala de Fundación Para la Cultura y el Desarrollo, Tomo V. Guatemala: págs.289-292.

– González, R (2006) «No somos iguales: La “cultura finquera” y el lugar de cada quien en sociedad en Guatemala».  Revista Dossier. Centro de Investigación y Docencia Económicas. http://www.istor.cide.edu/archivos/num_24/dossier3.pdf

– Marín, R (2009). «Los árabes en Centroamérica». En Los árabes en América Latina: Historia de una emigración de Abdeluahed Akmir. Madrid: Biblioteca de Casa Árabe. Págs. 429-501.

– Ministerio de Relaciones Exteriores (1936). Ley de extranjería. Decreto Gubernativo. Tipografía Nacional. Guatemala pág. 7. http://books.google.com.gt/books?id=EWBNAAAAMAAJ&focus=searchwithinvolume&q=5

– Paige, J. M. (1997). Coffee and power revolution and the rise of democracy in Central America. Cambridge, Mass. London: Harvard University Press.

– Prado Jr., Caio (1994). «La formación de fuerza de trabajo libre en Brasil» en La teoría social latinoamericana de Ruy Mauro Marini. Tomo I. UNAM,  México. p.118.

– Prebisch, R (1994) «La industrialización en América Latina». en La teoría social latinoamericana de Ruy Mauro Marini. Tomo I. UNAM, México: págs. 225-256

– Stavenhagen, R. (1994). «7 tesis equivocadas sobre América Latina» en Marini, Ruy Mauro. La teoría social latinoamericana. Tomo II. UNAM,  México Págs. 61-82

– Tischler,Sergio (2001)Guatemala:Crisisyrevolución.Ocasoyquiebredeunaforma estatal2ªedición.F&Geditores, Guatemala.

– Torres-Rivas, E. (1973). Interpretación del desarrollo social centroamericano 3ª  edición. EDUCA,  San José.

 

 

Alexi Vicken Kayayan Alvarado

 

[Nota: El siguiente ensayo fue elaborado para el curso de Sociología de América Latina impartido en la Universidad Del Valle de Guatemala, 28/05/2014]

Análisis de las Ciencias Sociales Guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX a partir de la sociología de Pierre Bourdieu

Por Vicken Kayayan

 

Las ciencias sociales latinoamericanas de la segunda mitad del siglo XX se han caracterizado generalmente por ser polémicas y controversiales en temas políticos. La mayoría de ciencias sociales latinoamericanas han mantenido posturas políticas de izquierda, anti-militares y por ende en contra de las dictaduras tan conocidas en la región durante el siglo XX. El caso de las ciencias sociales guatemaltecas no es muy diferente. Justamente, numerosos científicos sociales guatemaltecos incluso tomaron las armas para luchar contra las injusticias que notaban en sus estudios académicos. Por ejemplo, entre estos científicos sociales revolucionarios tenemos al antropólogo indigenista Joaquín Noval quien fue parte incluso del PGT (Partido Guatemalteco del Trabajo). Más o menos en la misma época, “del otro lado del charco”, en Francia, surgía un pensador famoso y emblemático para las ciencias sociales en general, Pierre Bourdieu.

Bourdieu nace en Francia en 1930 y muere en el 2002, estudio Filosofía, trabajo en el Collège de France. Tuvo prácticas de campo en Argelia donde hizo notar su rico análisis etnológico y antropológico, aunque más tarde se dedicara a pleno en la sociología. Bourdieu consagró gran parte de su tiempo a analizar el verdadero qué hacer del sociólogo y de las ciencias sociales en general. Es más, en 1968 elaboró el libro El oficio del sociólogo, el cual será de mucha ayuda para este ensayo, pues da una definición y una casi-guía para crear un verdadero análisis sociológico llevando a cabo una unión entre la reducción metodológica del positivismo y la teorización abstracta del funcionalismo.

Claramente el ambiente de las ciencias sociales guatemaltecas era muy diferente al de las ciencias sociales en Europa. Por ende, resulta interesante preguntarse: ¿Qué análisis puede realizarse sobre las ciencias sociales guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX, a partir de la sociología de Pierre Bourdieu? La respuesta a esta pregunta no resultaría de mucho agrado para las ciencias sociales guatemaltecas, pues claramente, su característica revolucionaria y comprometida con ideologías políticas la dejan, según el punto de vista de Pierre Bourdieu, sin valor sociológico académicamente hablando; en otras palabras no son más que “filosofías sociales”, “sociologías espontáneas” y/o “sociologías proféticas”.

–          Premisa 1: Las ciencias sociales guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX no pudieron alejarse de una filosofía social y una opinión pública revolucionaria.

Para Pierre Bourdieu un postulado básico para el buen “qué hacer” de las ciencias sociales es separar totalmente la opinión pública o común del discurso científico. Para ello, es necesario entonces alejarse de la “filosofía social”. En otras palabras ser lo más objetivos posible, evitar lo políticamente correcto y por ende, no tener una postura ideológica/filosófica que altere el análisis científico en las ciencias del hombre.

En efecto, tal como Bourdieu lo dijo: “La vigilancia epistemológica se impone particularmente en el caso de las ciencias del hombre, en las que la separación entre la opinión común y el discurso científico es más imprecisa que en otros casos. […] la familiaridad con el universo social constituye el obstáculo epistemológico por excelencia para el sociólogo, porque produce continuamente concepciones o sistematizaciones ficticias, al mismo que tiempo que sus condiciones de credibilidad” (Bourdieu 2002:27)

Clara está entonces la necesidad de un alejamiento de la opinión pública para poder hacer un análisis propiamente sociológico. Sin embargo, el caso de la sociología guatemalteca y las ciencias sociales en general, de la segunda mitad del siglo XX no cumple con este parámetro tan importante para Bourdieu. Manifiestamente, la mayoría de científicos sociales importantes de Guatemala tuvieron cierto involucramiento (en distintos grados) con la lucha armada revolucionaria y movimientos de izquierda. Por ejemplo, el famoso antropólogo guatemalteco Joaquín Noval, a partir de los años 1960’s comenzó a formar parte de la lucha armada revolucionaria. Para demostrarlo, podemos hacer hincapié en Richard Adams y su escrito Joaquín Noval como Indigenista, Antropólogo y Revolucionario (2000), este antropólogo estadounidense trabajó en Guatemala en los años 1950’s y conoció personalmente al guatemalteco. En su obra cuenta: “Noval se encauzó en dos hechos instrumentales: el desarrollo de la población indígena y el desarrollo de la revolución. Cuando operaba como un guerrillero revolucionario, sus escritos estaban intelectualmente más preocupados con los amplios procesos sociales y revolucionarios.” (Adams 2000: 8)

Así mismo, menciona “Por 1962 él [refiriéndose a Noval] había estado largamente involucrado en la acción política con el PGT y había sido nombrado jefe de la comisión militar del Partido. […] Parece que el compromiso total con el trabajo revolucionario clandestino empezó cerca de 1963. Durante sus años en San Carlos, había llegado a ser una figura central en el PGT y aparentemente sintió que era tiempo de dedicarse al trabajo clandestino. Aunque muchos de los escritos de Noval utilizan la antropología como género, no es sorprendente que el discurso refleje el punto de vista de un indigenista radical. Él había formulado largamente sus principales argumentos en estos términos. […] en 1958 escribió un ensayo furioso en el cual dejaba claro que el gobierno había fracasado en sus responsabilidades de desarrollar la sociedad indígena y guatemalteca, y la necesidad de buscar alguna otra estrategia más allá de la súplica. En «Las ciencias sociales ante el problema indígena» (1962) su paciencia con el estado guatemalteco había terminado. A través de cómo veinte páginas maldice al gobierno por su falta total de iniciativa para tomar alguno de los pasos necesarios para afrontar los problemas de la división étnica en el país.” (Adams 2000: 33)

Como se menciona en la cita anterior, Joaquín Noval utilizó su calidad de antropólogo para generar material académico, pero este se basaba en sus ideologías políticas y sobre todo en una aplicación política y hasta militante en  el Partido Guatemalteco del Trabajo que tenía y tiene en la actualidad inclinaciones políticas de izquierda sindical y revolucionaria. El hecho de “maldecir” en un ensayo quita totalmente la objetividad y por ende, según Bourdieu, el carácter propiamente sociológico a sus trabajos. Estos pasan de ser algo académico/sociológico, a una “argumentación” o “justificación” para mantener la lucha insurgente contra el gobierno. Cabe mencionar que Noval no fue el único científico social que se adentró en las armas o el activismo político, muchos otros como Marco Antonio Flores o el famoso Edelberto Torres-Rivas fueron parte del PGT. Es más, el muy conocido historiador Severo Martínez Peláez también fue militante del Partido Guatemalteco del Trabajo sin embargo luego  viajó a México como exiliado político, en donde recibió mucho apoyo en la Universidad Autónoma de México.

No es de mucha dificultad darse cuenta que si tomamos como referencia a Bourdieu, las ciencias sociales guatemaltecas tenían un desfase muy notorio, este desfase era la inclinación por la lucha armada, así como una utilización exagerada de la opinión pública del sector anti-militar para generar material académico. Sin embargo, toda la culpa no la tienen los científicos sociales. El contexto nacional era muy parecido al contexto internacional (a nivel político): la polarización entre el mundo capitalista y el mundo comunista, cada uno respaldado por súper-potencias (de un lado los Estados Unidos y del otro la Unión Soviética); lo mismo ocurría en Guatemala, se estaba con los militares y la oligarquía guatemalteca o se estaba en contra y por ello era tachado como insurgente, revolucionario y/o comunista. Por la falta de apoyo de un sector (el de derecha) a las ciencias sociales, las mismas se tornaron hacia la izquierda, pues representaban un mayor papel y tenían una mayor influencia. Aparte, es necesario recalcar la generalización que ocurrió en el sector de la derecha conservadora, pues ser científico social equivalía a ser comunista, cosa totalmente falsa. Estas falsas ideas continúan hasta hoy en día ya pasado el conflicto armado (fácil es darse cuenta por qué las ciencias sociales en Guatemala nunca han tratado campos como la organización empresarial o la industria).

Acabamos de ver cómo desde el ojo de Bourdieu, las ciencias sociales guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX, caían en el desfase de la filosofía social por su falta de objetividad causada por un compromiso con la política y la resistencia. Lamentablemente, desde la sociología al estilo de Bourdieu, estos factores le quitan mérito y renombre a las ciencias sociales por el hecho que hay demasiada familiaridad con el universo social y esto conlleva a que se creen análisis pobres sobre fenómenos sociales. Por ende, toda noción que se tiene del “mundo de la vida” es algo no-científico, pues todos se fundamentan en las funciones sociales que cumple (buena razón por la cual Bourdieu detestaba al funcionalismo y lo llamaba “sociología tradicional”).

A continuación analizaremos otro desfase, a partir de la sociología de Bourdieu,  sobre las ciencias sociales guatemaltecas, muy relacionado a este tema: el casamiento con teorías específicas que a pesar de sus variedades presentaban un análisis familiar (la teoría marxista, el materialismo histórico y el indigenismo).

–          Premisa 2: Las ciencias sociales guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX se casarón con teorías concretas

Para evitar caer en lo que Bourdieu llamó “sociología espontánea” no solo había que ser objetivo, también se debía evitar a toda costa una fidelidad a cualquier teoría en específico. Para nuestro autor, la verdadera sociología es aquella que rescata la mayor cantidad de teorías posibles para generar un análisis más completo. Ojo, no se recomienda una recopilación sin sentido de teorías que traten un tema parecido, se trata de dar una visión más completa sobre el tema, conocer los desfases de cada teoría para poder complementar con otras.

Según Bourdieu, el casarse con una teoría en particular hace que nuestro análisis sociológico carezca no sólo de objetividad si no de la lógica del descubrimiento, pues es necesario encontrar cosas nuevas y para ello es necesario estudiar a la totalidad. Tal como él mismo lo dice en El Oficio del Sociólogo: “La obediencia incondicional a un organon de reglas lógicas tiende a producir un efecto de «clausura prematura», al hacer desaparecer, como lo diría Freud, «la elasticidad en las definiciones», o como lo afirma Carl Hempel, «la disponibilidad semántica de los conceptos» que constituye una de las condiciones del descubrimiento, por lo menos en ciertas etapas de la historia de una ciencia o del desarrollo de una investigación.” (Bourdieu 2002:21)

Sin embargo, esto no era el caso de las ciencias sociales guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX, es más, esto era algo insólito. Justamente, la mayoría de científicos sociales guatemaltecos estaban influenciados por el materialismo histórico, es decir la teoría marxista. Así mismo, esta corriente se vio influenciada y reforzada primeramente por el Indigenismo, promovido por el Instituto Indigenista de 1949 creado durante el gobierno de Juan José Arévalo. Este Instituto fue el primero en promover un análisis social sobre Guatemala y sobre todo la situación del indígena, que luego sería retomada por la teoría marxista. La teoría marxista pondría en conflicto la dualidad ladino-indígena y se basaría en ella para hacer material académico.

Naturalmente, numerosos científicos sociales tomaron esta postura. Es más, si analizamos a dos grandes autores como Carlos Guzmán Böckler y Severo Martínez Peláez que crearon obras de suma importancia como Guatemala: una interpretación histórico-social  y La Patria del Criollo respectivamente; podemos notar la fidelidad total de los autores hacia el materialismo histórico y la teoría marxista en general. Inclusive, si analizamos el artículo de Edelberto Torres-Rivas titulado “Severo Martínez y Carlos Guzmán: 35 años después”, podemos encontrar esta fidelidad de una forma curiosa: “Pese a su tesitura intelectual la filiación marxista en ambos es de diversa envergadura. Digámoslo de una vez. En el trabajo de Carlos Guzmán Böckler esa orientación permanece enmascarada y, en ocasiones contradicha. Más que marxista, porque el texto tiene una voz de denuncia, es revolucionario. El de Martínez tiene una plena pretensión marxista, pero de un marxista incomunicado.” (Torres-Rivas 2006:11)

Claramente, ambos tenían inclinaciones hacia la teoría marxista y basaron en ellas su análisis. Sin embargo, también recibieron críticas por ello: “Dos rasgos califican la polémica que produjeron ambos libros en su primer momento. Uno, que ella se realizó en el interior del materialismo histórico de aquel momento, eurocéntrico y dogmático, muchos marxistas sin marxismo; y el otro, que el debate se enredó, casi siempre, en el laberinto de la política contingente, entre militantes de diversa intensidad. […] El primer rasgo se produjo más en relación con el libro de Severo Martínez y el segundo, respecto al texto de Carlos Guzmán”. (Torres-Rivas 2006:12)

Entonces, analizando estos hechos, desde el ojo de Bourdieu las ciencias sociales guatemaltecas sufrían el mal de la “sociología espontánea”, basándose en una teoría concreta y específica, para más, una teoría abstracta, complicada y dialéctica como lo es la teoría marxista. El problema es que las ciencias del hombre en Guatemala se basaron al pie de la letra en discursos de carácter pseudo-científicos sin fundamentos teóricos, con una serie de datos asumidos. Por ejemplo el libro de Severo Martínez La Patria del Criollo basa el análisis en el racismo creado por la diferencia de poder económico y político entre los ladinos y los indígenas. Para ello, el autor tomó como base al historiador criollo Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán. Sin embargo, es fácil darse cuenta del carecimiento de teoría pues se intenta dar una interpretación del presente a través de textos de siglos anteriores. Claramente, hay una extenuante recopilación de fuentes bibliográficas, pero es evidente la falta de teoría para enlazar la realidad del pasado con la realidad del presente guatemalteco.

Lo complicado en este caso, desde la sociología de Bourdieu, es que dos textos bases de las ciencias sociales guatemaltecas se basan en teorías concretas y únicamente en ellas. Por lo mismo, las generaciones que le seguirán cometerán el mismo error de afiliarse con una teoría y no salir jamás de ella. Las ciencias sociales prácticamente cavaban su propia tumba (no solo a nivel político, sino también a nivel de importancia académica pues la “mono-teoría” quita mérito, según la sociología de Bourdieu, a la investigación, básicamente quita el carácter científico). En este caso, la “mono-teoría” plasmó la causa de todos los problemas sociales, económicos y políticos, en la diferencia de poder, de propiedad y de dominación entre los ladinos sobre los indígenas.

No está de más relacionar lo visto en la premisa primera y en la segunda, pues claro está que la relación es significativa: se toma a la teoría marxista como base de las ciencias sociales y estas se casan con extrema fidelidad a ella. Al mismo tiempo, esto se ve reforzado no solo por la inexistencia de un apoyo del sector de derechas hacia las ciencias sociales, también por la necesidad de las ciencias del hombre para darse a escuchar y el camino más atractivo pareció ser el de la revolución y la insurgencia, por lo que el comprometimiento en la política y la militancia en el PGT fue algo claro y casi-indiscutible para los científicos sociales guatemaltecos de la segunda mitad del siglo XX. Analizaremos a continuación otro aspecto importante que puede categorizar a las ciencias sociales guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX como “espontáneas”.

–          Premisa 3: La crítica interna en las ciencias sociales de la segunda mitad del siglo XX hace notar un carácter “espontáneo”.

Las ciencias sociales de Guatemala durante esta época tuvieron ciertos debates internos. Sobre todo, debates relacionados a la posición política que debían tener las ciencias sociales: ¿Debían ser radicales e insurgentes? ¿Debían ser más neutrales, modernizadoras pero con una consciencia social presente que induzca el cambio progresista? Esta clase de preguntas eran la base de las críticas, que llegaron a ser “insultos” entre los científicos sociales. Estas críticas se dieron sobre todo entre Joaquín Noval, Carlos Guzmán Böckler, el francés Jean-Loup Herbert y Severo Martínez Peláez.

Las críticas se daban obviamente por las distintas posturas de los autores, posturas obtenidas por la experiencia vivida. Las causas de las críticas entre estos autores se resumían especialmente en el estatus que tenían  los autores en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Estas críticas e “insultos académicos” se dieron sobre todo y en mayor medida entre Carlos Guzmán y Joaquín Noval. Cabalmente, Richard Adams lo describe: “Sea cual fuere la razón que llevó a Noval de nuevo a San Carlos, lo cierto es que el principal incentivo para este ímpetu en la escritura fue la presencia de Carlos Guzmán Böckler y Jean-Loup Herbert. Ellos se habían afirmado en el programa de humanidades de la Universidad de San Carlos, y le habían lanzado, junto con Flores Alvarado, una serie de ataques altamente críticos. […] Noval acusó a Guzmán Böckler de utilizar su cátedra para que los estudiantes no apoyaran el esfuerzo unificado bajo el PGT. […] También se molestó [refiriéndose a Joaquín Noval] cuando Guzmán Böckler rehusó permitirle que hablara en la USAC.” (Torres-Rivas 2006:35)

Como podemos ver, en un principio Noval tenía una presencia importante en la USAC, cosa que aprovechó para incorporar estudiantes al PGT. Sin embargo, cuando llegó Guzmán Böckler de Francia con Herbert, tomó un mayor control en la USAC por su mejor formación académica (no está de más mencionar que Noval nunca estudió la antropología en una institución académica, aprendió de los estadounidenses estructuralistas que estudiaron la región del sur de México y Guatemala: Sol Tax, Richard Adams, Oscar Lewis, entre otros). Por ende, las relaciones de poder se hicieron notar también en las críticas. Al final, las críticas se resumen a la posición en el “mundo de la vida” de los autores: Noval criticaba a Guzmán Böckler, pues en su posición como militante activo, necesitaba más apoyo estudiantil en el PGT, mientras que Guzmán Böckler criticaba a Noval por su falta de estudios académicos, su preparación y su posición de activista.

El punto aquí, es analizar si por esa característica, las ciencias sociales guatemaltecas de esta época serían categorizadas como “espontáneas” según El Oficio del Sociólogo. Si leemos brevemente a Bourdieu encontramos rápidamente su postura: “Si la sociología espontánea renace instintivamente y bajo disfraces tan diferentes en la sociología científica, es sin duda porque los sociólogos que buscan conciliar el proyecto científico con la afirmación de los derechos de la persona-derecho a la libre actividad y a la clara conciencia de la actividad- o que, sencillamente, evitan someter su práctica a los principios fundamentales de la teoría del conocimiento sociológico, tropiezan inevitablemente con la filosofía ingenua de la acción y de la relación del sujeto con la acción, que obligan a defender, en su sociología espontánea de los sujetos sociales, la verdad vivida de su experiencia de la acción social” (Bourdieu 2002:32)

Bourdieu enfatiza en la necesidad de evitar crear material académico a partir de la experiencia en el “mundo de la vida” o como él lo llama “la acción social”. Podemos decir entonces que las ciencias sociales guatemalteca de la segunda mitad del siglo XX caen en la categoría de “espontáneas”, claro según El Oficio del Sociólogo y el paradigma bourdieusiano; debido a la crítica extrema a nivel interno del mismo gremio a partir de las experiencias tanto académicas (nivel o grado) como revolucionarias de cada autor. Sin embargo, es necesario explicar la diferencia de contextos que regían a las ciencias sociales tanto guatemaltecas, como occidentales.

Premisa4: La diferencia de contextos puede explicar la postura de las ciencias sociales guatemaltecas a diferencia de las ciencias sociales occidentales de la segunda mitad del siglo XX.

No es muy difícil imaginarse que el contexto de las ciencias sociales de Guatemala era, es y será muy diferente al de las ciencias sociales en Francia, Estados Unidos o Inglaterra; las que Bourdieu criticaba por su falta de carácter epistemológico. Para comenzar, en occidente se creó la ciencia social, es más Guatemala previo a los años 1950’s no era más que un territorio en el que científicos sociales extranjeros, sobre todo estadounidenses, estudiaron a la otredad, y sobre todo a las etnias indígenas.  En Guatemala, los primeros estudios sociales producidos en el territorio nacional salieron hasta que el Instituto Indigenista se creó en 1949. Es más, si analizamos los escritos de Joaquín Noval podemos encontrar valiosa información que nos puede servir para contextualizar a las ciencias sociales de esta época. En este caso en Las ciencias sociales ante el problema indígena publicado en 1962, podemos contextualizarnos apropiadamente: “Por otra parte, parece ser que en Guatemala no hay instituciones científicas interesadas en abordar, con fines aplicados, el estudio de las sociedades indígenas actuales. […] El Instituto de Antropología e Historia se han consagrado a la arqueología y la historia. En esta institución no está representada ninguna de las disciplinas que estudian a las sociedades indígenas del presente y su sección de etnología no está organizada como un centro de estudios, sino simplemente como una sala de exposiciones. […] La Universidad de San Carlos no cuenta con ningún centro formalmente organizado para hacer estudios sociales, académicos (teóricos) ni aplicados, ni tiene escuelas que enseñen profesionalmente las ciencias sociológicas y antropológicas.” (Noval 1962:2)

Claro está que las ciencias sociales guatemaltecas para la época en la que Bourdieu escribía El Oficio del Sociólogo no estaban desarrolladas. Se encontraban en una fase preliminar, se estaban prácticamente creando. Es obligatorio precisar que la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala fue creada hasta 1974 y no fue hasta 1986 que se creó el Instituto de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Arqueológicas. Estamos frente a unas ciencias sociales que estaban aún “en pañales” a comparación de las ciencias sociales en Francia o el mundo occidental en general.

Como mencionamos, en Francia y el mundo occidental en general, las ciencias sociales estaban muy desarrolladas, más de lo debido para Bourdieu. En efecto, tras analizar el apartado “Esbozo de una sociología de la tentación positivista en sociología” del Oficio del Sociólogo, podemos observar que una de las preocupaciones de Bourdieu era la organización excesiva y la burocratización dentro de las Ciencias Sociales, cada vez habían más y más Institutos de Investigación que competían entre sí y que prácticamente saturaban un mercado de material académico en ciencias sociales. Para más, la institucionalización excesiva generaba relaciones de poder dentro de las ciencias sociales, por ejemplo el analista de datos que contrata a estudiantes como consultores para pasar encuestas. Lo curioso es que el analista quiere tratar con gente, pero el mismo no deja que las personas que realmente tratan con la gente estén presentes en la elaboración de los instrumentos. Otro ejemplo son los estudiantes contratados como transcriptores, son ellos los que escuchan realmente a las personas hablar, los analistas que poseen un rango en la institución de mayor jerarquía, no se preocupan en el audio y las emociones que las personas puedan sacar al hablar, lo cual obviamente nos daría información relevante.

El sentido común se hace presente en este punto: los contextos tan diferentes entre las ciencias sociales de Guatemala y las del mundo occidental conlleva a una preocupación diferente. En el caso de las ciencias sociales guatemaltecas, la falta de una institución y material teórico, reforzado por un Estado militar opresor que reprimía a la opinión pública en general y se tornó en contra de las ciencias sociales, estas tuvieron la necesidad de buscar una teoría de respuesta frente a este contexto, cosa por la que la teoría marxista tuvo un gran triunfo en este caso.  Quizás no sea hasta hoy con la gran cantidad de ONG’s que la investigación social se empieza a institucionalizar y burocratizar en Guatemala. Vemos como el tema se va complicando y como quizás no sea posible ni ético criticar tan fuertemente a las ciencias sociales guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX, inclusive como veremos Bourdieu también tuvo un papel en la sociología comprometida.

Premisa 5: Bourdieu fue también un activista político y opinó sobre temas sociales.

Ciertamente, Bourdieu criticó a la sociología comprometida por su falta de objetividad. Sin embargo, Bourdieu enfatizaba en que la sociología también tenía un rol en la política debido a la importancia que puede generar el material académico en la opinión pública, pero la sociología no debía fundamentarse en esa opinión. Sin embargo, Bourdieu fue también un personaje que participó en la política francesa, por ejemplo en 1995, tras diversas huelgas obreras en París, Bourdieu comentó en el diario Libération un artículo llamado “Combatir a la tecnocracia en su propio terreno”. Aquí, Bourdieu critica a la élite económica francesa y su intrusión en la política, recuerda a sus lectores que la política se da gracias a la educación cívica y es este civismo mismo que puede generar cambios positivos en la política y por ende en la economía.

En este caso, nos damos cuenta que Bourdieu también opinó (¿hacía entonces lo que tanto criticó?), llamó al sistema económico actual como el Leviatán, dejando notar su influencia en la filosofía; propuso un nuevo sistema basado en el deber político de cada individuo. Cosas de sumo interés pero, ¿caería esto acaso en la categoría de “sociología espontánea”? Quizás este tipo de opiniones florecen cuando la situación socio-económica y política es más crítica (como en el caso guatemalteco).

Conclusión:

En el presente ensayo hemos analizado, a partir de Pierre Bourdieu y especialmente su obra El Oficio del Sociólogo, varios desfases de las ciencias sociales guatemaltecas de la segunda mitad del siglo XX. Tales desfases se resumen al casamiento con teorías específicas (en este caso con el marxismo), un leve alejamiento de la opinión pública que demuestra la falta de objetividad y la creación de material académico a partir de la experiencia en el mundo. Sin embargo, también se analizó las diferencias de contexto que pueden representar un porqué de las diferencias entre el qué hacer de las ciencias sociales guatemaltecas de la época y de las ciencias sociales del mundo occidental.

A través de este ensayo se demostró cómo el compromiso extremo de las ciencias sociales con el movimiento revolucionario resulta en un fallo académico por lo que no se cree material sociológico y científico tal cual. Sin embargo, siempre se recordó en el ensayo que la diferencia de contextos explica por qué se tomó la posición que se tomó. Por lo tanto, no puede hacérsele un análisis tan crítico a las ciencias sociales guatemaltecas si ni siquiera tenían un pasado fortalecido y rico en teoría académica y en distintas ramas. Es más, se mostró que el propio Bourdieu también participaba en la creación opiniones públicas y tenía un activismo político importante. Giménez lo dice de forma clara y concisa: “El paradigma sociológico bourdieusiano es extraordinariamente polifacético y complejo, por lo que resulta punto menos que imposible exponerlo cabalmente dentro de los estrechos límites de un artículo.” (Giménez 1997:1) Bourdieu es un autor de suma importancia que necesita ser estudiado a mayor profundidad, en este ensayo se utilizaron “pedacitos” de su teoría. A pesar de su muerte, Bourdieu sigue siendo un personaje emblemático para las ciencias sociales.

Referencias bibliográficas:

–          Adams, R. 2000. Joaquín Noval como Indigenista, Antropólogo y Revolucionario. Cuadernos de Pensamiento Universitario. Editorial Universitario. Universidad de San Carlos de Guatemala. Guatemala. 52pp. https://docs.google.com/file/d/0BzFMOr10EFDoQ2NyMnoxQlRncVE/edit?pli=1

–          Bourdieu, P. 12/12/1995. “Combatir a la tecnocracia en su propio terreno”. Libération. París, Francia [Traducido al español por O.Fernández]

–          Bourdieu, P. et al. 2002. El Oficio del Sociólogo.  Siglo XXI Editores. Buenos Aires, Argentina. 376 pp.

–          Giménez, G. 1997. “La Sociología de Pierre Bourdieu”. Instituto de Investigaciones Sociales. UNAM. México. 23pp.

–          Noval, J. 1962. “Las ciencias sociales ante el problema indígena”. Guatemala Indígena 5. Guatemala. Pp. 5-27.

–          Torres-Rivas, E. 2006. “Severo Martínez y Carlos Guzmán: 35 años después”.  Revista de la Universidad de San Carlos. Julio/Septiembre n.1. Guatemala. 9-20Pp. https://docs.google.com/file/d/0BzFMOr10EFDoZDNzaDlqVG5uX2M/edit

98 años de silencio

Este miércoles 24 de abril del presente año se conmemoran los 98 años de un genocidio olvidado por la historia. Este día representa la exigencia de justicia, memoria y reconocimiento del primer genocidio del siglo XX, el genocidio armenio.

Todo empezó a finales del siglo XIX, cuando el Sultán Abdul Hamid II, mejor conocido como el Sultán Rojo por la sangre derramada bajo su mandato; decide masacrar a 300 000  individuos. El argumento fue el de homogenizar a la población otomana a través del exterminio de la población cristiana, la población armenia. Justamente, las masacres se dieron a causa de la intolerancia de los musulmanes turcos fundamentalistas, pues no aceptaban la presencia del cristianismo (inclusive cuando esta población  llevaba más de un milenio viviendo en el área de la Anatolia). Lamentablemente, este fue solo el comienzo.

A principios del siglo pasado en 1909, el movimiento político en contra del califato nació a las afueras de Estambul. Se trataba de los Jóvenes Turcos. La población armenia, ilusamente, se esperanzó en dicho movimiento para así poner un alto a las atrocidades cometidas por el Sultán. Por ello, en los Jóvenes Turcos se concentró el apoyo de los armenios.

Pocos años después en 1913, los Jóvenes Turcos lanzan un Golpe de Estado y así el líder Taleat se adjudica el poder. Sucesivamente se pone en marcha la estrategia de exterminio de los “disidentes”,  la causa de las patologías del Imperio Otomano. Para ellos, los disidentes eran los armenios (los mismos que los apoyaron antes de entrar al poder), pues se les culpó de estar “aliados” con los rusos que atacaban por el este. Tras la entrada a la Primera Guerra Mundial en 1915 por parte del Imperio Otomano, y estando los ojos del mundo puestos en las trincheras europeas de l’Alsace-Lorraine; los Jóvenes Turcos llevarían a cabo un genocidio que culminará en la muerte de más de 1 500 000 armenios a las espaldas del mundo entero. Irónicamente, el Estado de los Jóvenes Turcos mutiló a una población que demostró apoyo antes de la entrada al poder: traición, mentira e injusticia en su máximo esplendor.

Primero se arrestaron, exiliaron y aniquilaron a los representantes de mayor importancia y los intelectuales armenios. Luego, todos los hombres y jóvenes armenios fueron obligados a formar parte de las tropas otomanas, donde serían engañados, desarmados y fusilados. Así, las tropas otomanas se encargaron de invadir las ciudades como Kars, Zeitun o Van, donde estaban los niños, mujeres y ancianos, la población más vulnerable. Los que no fueron asesinados o crucificados en las calles, fueron sacados de sus casas y deportados a los desiertos de Siria, donde morirían lentamente de sed,  hambre, cansancio o por una simple bala en la cabeza.

La población armenia fue testigo de una de las  masacres más grandes del siglo XX. Peor aún, de la negación de dichas masacres, una de las peores en la historia de la humanidad.

Efectivamente, tras 98 años de conmemoración del genocidio armenio, el Estado Turco se niega hoy en día, a aceptar y reconocer las atrocidades cometidas por sus antepasados otomanos. Numerosos Estados han reconocido el genocidio armenio e incluso presidentes como el ex mandatario francés Nicolás Sarkozy han puesto en marcha leyes en contra de la negación del genocidio armenio, pero todo sigue igual: los turcos argumentan mintiendo. Aseguran que las muertes de armenios se dieron durante la guerra civil y que nunca se dictó un exterminio tal cual.

El Estado turco se encuentra ante una situación deplorable, donde su negacionismo y su veneración insensata al pasado otomano, le cierran las puertas para entrar a la Unión Europea.

En cuanto a la población armenia, hoy es una identidad transnacional. Esto se debe a que los sobrevivientes al genocidio migraron a distintos lugares del mundo como Líbano, Francia, Estados Unidos o Argentina; creando una diáspora armenia que cuenta con más de 10 millones de personas alrededor del mundo (mientras que la República de Armenia cuenta con menos de 4 millones de personas). La población armenia es hoy, un ejemplo de resistencia y supervivencia, que recuerda y lucha por el reconocimiento de sus antepasados incluso cuando la historia misma los olvida.

photochristianbodies

we remeber

¡El genocidio armenio no se olvida, se exige justicia, respeto y dignidad para todos los armenios asesinados por los turcos!

Si desean apoyar a la causa armenia y saber más del tema les dejo este enlace: http://www.armenian-genocide.org/

Alexi Vicken Kayayan Alvarado

El reciclaje en China, el otro lado de la moneda

En los últimos años, China se ha vuelto famosa por la producción masiva de artículos electrónicos. Paralelamente, China es hoy en día el país que más recicla productos de esta índole.  El reciclaje de artículos electrónicos es difícil y tedioso: se deben separar (manualmente) todos los metales “importantes” de televisores, computadoras, radios, impresoras, lavadoras, celulares y cuanta basura electrónica nos podamos imaginar. Cuando me refiero a  metales “importantes” hablo de oro, cobre, plata, aluminio y otros metales preciosos que necesitan dichos productos. Cabe recalcar que todos estos metales son extraídos en las mineras destructoras en África donde niños y jóvenes trabajan bajo condiciones inhumanas, o bien en mineras de capital canadiense o gringo en países latinoamericanos destrozando el medio ambiente. Se dice que el reciclaje en China ha sido el nuevo milagro económico en los pueblos cercanos a Guangdong, pasan de ser pueblos principalmente agrícolas, a pueblos dedicados al reciclaje.  Sin embargo ¿hasta que punto el reciclaje electrónico es un “beneficio” para la población?

Presento en este humilde blog -que quizás nadie lea- un estudio de caso del pueblo de Liusha en la ciudad de Puning, del cantón de Guangdong; en donde tuve la oportunidad de ver con mis propios ojos el otro lado de la moneda del reciclaje.

Como se mencionó anteriormente, los artefactos electrónicos poseen metales preciosos de mucho valor que posteriormente pueden ser comercializados por la población de Liusha, pero no todo es color rosa. Al separar los metales bajo diversos procesos, los recicladores se encuentran con plomo, mercurio, cromo, cadmio y otros productos químicos nefastos para el medio ambiente y sobre todo para la salud del ser humano. El aire de Liusha se ve contaminado por la incineración de tablas de circuitos, el agua está contaminada en plomo y cromo. Así, se contaminan también todas las plantaciones agrícolas de los alrededores, los peces de los ríos se enferman por cantidades exuberantes de plomo en el agua: se crea un trastorno entero en la cadena trófica.

El pueblo de Liusha se ha convertido tanto en un cementerio de basura electrónica, como en un cementerio de personas. Según el traductor con el que estaba, Liusha es hoy, no solo uno de los lugares donde más se recicla, sino también uno de los pueblos con las tasas más altas de cáncer en China. Lamentablemente, no poseo números provenientes de censos oficiales para respaldar lo dicho por el traductor. Sin embargo la contaminación existe y afecta al ser humano, esto es un hecho imposible de refutar.

Dejo aquí, un par de fotos que  logré tomar en el lugar y que evidencian las condiciones en las que vive mucha gente en Liusha:

DSC00993 DSC00994

Puede que sea un negocio muy rentable y que millones de personas del sur-este chino se han empoderado económicamente. No obstante, estas labores se dan bajo condiciones de insalubridad y de explotación que perjudican directamente en la salud de muchas personas y al medio ambiente en general: las personas trabajan y guardan toda la basura electrónica en sus casas. El reciclaje de productos electrónicos y sus efectos son propios de esta era globalizada apoyada en el neoliberalismo, en donde la innovación luego de ser obsoleta se convierte en destrucción. Los países occidentales, hartos de la basura electrónica y la tediosa labor de reciclarla, exportan su basura a China, para que la mano de obra barata lleve a cabo esas labores y consigan aparte de dinero, una enfermedad terminal.

El motivo de este escrito es para reflexionar dos veces cuando queramos adquirir un nuevo producto electrónico. Todo tiene un efecto -el consumo salvaje tiene varios.

-Vicken Kayayan